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Hash: SHA1
Boletín del Taller de Criptografía de Arturo Quirantes
http://www.cripto.es
Número 65 30 de Noviembre de 2008
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EDITORIAL
TEMAS DE ACTUALIDAD
- Apología de PGP (o carta a un periodista)
- Hashing y búsquedas razonables
- Ataques WiFi (I): WEP
- Ataques WiFi (II): WPA
LIBERTAD VIGILADA
- Lucha contra el crimen y espionaje
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EDITORIAL
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Este boletín me ha salido con una claro sabor de actualidad. Si
en otras ocasiones procuro combinar noticias modernas y antiguas, en
esta ocasión la actualidad se ha abierto paso a patada limpia. Este mes
se ha conocido, por ejemplo, una decisión de un tribunal norteamericano
relativa al uso del hashing como herramienta forense, en la que se
pregunta hasta qué punto puede considerarse una búsqueda razonable por
parte de las fuerzas policiales. Al margen de su relevancia en nuestro
sistema judicial, creo que es un tema interesante por sus implicaciones
en el balance libertad-seguridad.
Otra noticia nos lleva a la detención de unos de los grandes
jefes de la banda terrorista ETA, el conocido como Txeroki. Entre otras
cosas, se ha filtrado la noticia de que dicho personaje usaba PGP para
cifrar sus documentos. No es noticia que grupos terroristas usen cifrado
para protegerse (la noticioso sería que no lo hiciesen), pero un
artículo firmado este mes me obligó a redactar una respuesta, que
incluyo en su totalidad en el presente boletín. Los lectores interesados
podrán ampliar información en Kriptópolis, que abrió un hilo al
respecto. Casualmente, el capítulo de Libertad Vigilada de este mes
trata del uso de criptografía por parte de ETA. Que dicho este capítulo,
el último que nos quedaba por reproducir en el Boletín ENIGMA, toque un
tópico tan actual, puedo prometer y prometo que es fruto de la
casualidad. A veces las cosas vienen así.
Tampoco podíamos dejar de hablar de un tema de candente
actualidad: la vulnerabilidad de los protocolos de seguridad wireless.
Si hace algún tiempo hablamos de los problemas de WEP, en esta ocasión
nos hacemos eco de un reciente ataque revelado contra una versión de
WPA. Y, ya puestos, echamos un vistazo a ambos protocolos, con lo que
aprendemos un poco.
Finalmente, el último capítulo de Libertad Vigilada. Sólo nos
queda el epílogo, que probablemente aparezca el mes que viene. ¿Y
después, qué? No me gusta copiar por copiar, pero probablemente haya
algún libro que nos resulte de interés. ¿Alguna idea? Mientras se me
ocurre algo, aprovecho la oportunidad para agradecer al autor, Nacho
García Mostazo, su autorización para reproducirlo aquí, y para enviarle
un mensaje personal. Nacho, he perdido contacto y no sé donde estás, así
que si me estás leyendo, ¿qué pasa con el jamón que me debes?
Antes de meternos en harina, un mensaje a todos vosotros. Un par
de personas me han comentado que, al entrar en www.cripto.es, sus
antivirus les avisan de un virus o troyano. He hablado con mi servicio
de hosting y efectuado un barrido antivirus personalmente, y el
resultado ha sido negativo. Si os sucede lo mismo os ruego me lo hagáis
saber. Indicad nombre de troyano, tipo de antivirus, sistema operativo y
navegador. Es posible que se trate de un falso positivo, pero si hemos
aprendido aquí algo es a ser cautos y no caer en lo obvio.
Saludos y que aproveche la lectura.
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TEMAS DE ACTUALIDAD
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Apología de PGP (o carta a un periodista)
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[A mediados de noviembre de 2008, el etarra Txeroki era detenido por la
policía francesa. Entre otras noticias, se hizo público que utilizaba el
programa de cifrado PGP para proteger la información. Óscar de Otálora,
del Diario Vasco, publicó el día 11 un artículo crítico con PGP y su
creador. El día 12 le envié la carta que adjunto a continuación:]
Granada, 12 Noviembre 2008
Estimado Sr. de Otálora,
Me llamo Arturo Quirantes Sierra. Soy profesor de Física en la
Universidad de Granada, y dirijo extra-académicamente una web sobre
criptografía (www.cripto.es). Como aficionado a la cripto, he leído con
interés su artículo “La muerte se escribe en PGP” (disponible en web en:
http://www.diariovasco.com/20081111/politica/eta-cifra-mensajes-2008111
1.html). La he leído con interés, sí, pero también con algo de disgusto,
debo reconocerlo. En su artículo, plantea usted la criptografía como un
arma que permite a los criminales campar a sus anchas. Según ese mismo
razonamiento, deberían prohibirse los cuchillos de cocina, ya que hay
gente que los usa para matar a otra gente. También podríamos entregar
copia de nuestras llaves de casa a la policía, porque lo mismo los
criminales usan las cerraduras para impedir que alguien entre en su
casa. O más aún, seguro que en el piso de los etarras encontraron papel
higiénico, así que ¿por qué permitimos que el papel higiénico siga
vendiéndose legalmente?
La táctica que usted usa -criminalizar algo porque puede ser
usado por criminales- es muy antigua, y por desgracia eficaz. Pero no
hay más que ver los usos que se dan hoy día a la criptografía (desde las
conexiones seguras a páginas web, pasando por los teléfonos GSM o los
sistemas de apertura de puertas a distancias) para reconocer que, si
bien la criptografía puede ser usada mal, en general es una herramienta
muy útil en todos los niveles.
El primero de tales niveles es la protección de nuestra propia
privacidad. Si usted investiga un poco, encontrará mil y un ejemplos de
interceptaciones de comunicaciones ilegales, irregulares o poco ...
digamos ... restringidas. Precisamente PGP fue inventado a comienzos de
los años 90 en un esfuerzo por mantener algo de criptografía en manos
del público. En aquellos días, el gobierno norteamericano imponía
fuertes restricciones a la exportación de cripto, y parecía que la
propia criptografía civil iba a ser ilegalizada de un momento a otro
(como estuvo cerca de suceder). Es en ese contexto, el de la lucha de
los gobiernos por asegurarse comunicaciones fácilmente interceptables,
en el que nació PGP, y no en el de la guerra fría, como incorrectamente
afirma usted. Puede vd. leer sus propias palabras al respecto en
http://www.pgpi.org/doc/whypgp/es/ .
Percibo, por su parte, cierta animadversión contra Zimmermann,
el creador de PGP. Cuando afirma usted que que demandado y ganó, no
parece recordar que, en realidad, la demanda no tenía base alguna. Se le
culpaba de exportar el programa cuando a) muchas otras personas lo
habían hecho antes (en alguna ocasión legalmente), y b) nunca hubo la
menor evidencia en su contra.
En cuanto al párrafo:
“El creador del PGP, por contra, defiende un tipo de proyectos
más cercanos al anarquismo o el liberalismo más exacerbado. En este
sentido, en los escritos de Zimmermann se denuncian los intentos de la
Administración Bush por controlar el mayor número de sistemas de
comunicación entre ciudadanos. «Si la privacidad está fuera de la ley,
sólo los que están fuera de la ley tendrán privacidad», resume el
informático.”
no puedo estar más en desacuerdo. No tiene usted más que escarbar un
poco en algunos de los proyectos de interceptación más polémicos
(Echelon, la ley Patriot, las escuchas legalizadas por orden
presidencial) para caer en la cuenta de que protegernos contra nuestro
propio gobierno no es sólo tarea de paranoicos, sino que por el
contrario constituye una labor de buen gobierno y autoprotección. Por
otro lado, yo he participado en diversos proyectos legítimos que, por
uno u otro motivo, debían permanecer confidenciales en su momento, y le
aseguro que esa necesidad de protección es necesaria más allá de si es
un “proyecto cercano al anarquismo o el liberalismo más exacergado”,
como usted afirma. Por desgracia, es muy fácil etiquetar alegremente a
quienes queremos criticar que razonar sus motivaciones de modo
desapasionado.
En otro orden de cosas, tomarla con PGP es absurdo, entre otras
cosas porque los protocolos criptográficos están disponibles a
cualquiera. Un informático con dos dedos de frente (e incluso con uno)
puede tomar las instrucciones de esos algoritmos y convertirlos en
líneas de código, muy fácilmente. Borremos PGP, y aún dispondremos de
centenares de programas de encriptación para usarlos libremente.
También me gustaría expresarle mi convencimiento de que, incluso
usando PGP, los mensajes cifrados pueden ser en ocasiones recuperados.
No mediante el desciframiento directo. Pero la policía dispone de
herramientas forenses muy poderosas, que exploran el disco duro en busca
de información residual como archivos borrados (¿sabía usted que un
archivo borrado realmente sigue en el disco duro y puede ser recuperado
fácilmente?) o contraseñas guardadas en memoria caché, así como listas
de diccionario y otros procedimientos sofisticados para intentar
averiguar la clave. Se pueden insertar troyanos que capturen las
contraseñas, o bien “olfatearlas” a distancia. No basta con PGP para
proteger un mensaje en un ordenador, del mismo modo que una puerta
blindada no basta para proteger una ventana que tiene una ventana
abierta. Y usted, como periodista, debiera haberse informado mejor al
respecto.
Finalmente, su comentario:
“Según un experto de las Fuerzas de Seguridad, para que el
empleo del PGP sea eficaz en una organización, es necesario que en algún
nivel de la estructura exista una persona que controla todas las llaves.
«Sin un administrador de las claves, es muy fácil que se pierdan
documentos al olvidar una contraseña. Para que el método sea eficiente»,
continúa el experto, «el sistema tiene que tener una memoria única que
controle todas las informaciones para evitar que una parte importante de
la información se destruya».”
me resulta sencillamente increíble. Si hay algo que caracteriza PGP es
su carácter descentralizado. No hace falta ninguna persona o autoridad
central que cree o administre claves. Es cómodo, pero no imprescindible.
Usted y yo podríamos crear nuestras claves, intercambiarlas y
comunicarnos en modo seguro durante años. Yo lo hago. Y no necesito que
nadie controle mis claves. De hecho, PGP incorpora un funcionalidad que
permite, mediante una clave de descifrado adicional, descifrar mensajes
incluso si el dueño no está disponible.
Resumiendo: ni PGP es invencible en un entorno real, ni es una
herramienta imprescindible, ni es usado exclusivamente (ni siquiera
aproximadamente) por los malos. Muy por el contrario, le recomiendo su
uso, porque seguro que en más de una ocasión habrá necesitado disponer
de comunicaciones y almacenamiento de datos confidencial y seguro.
Por lo demás, estoy a su disposición para cualquier aclaración o
asesoramiento que vd. desee. Puede encontrarme en aquirantes@cripto.es,
y en la web www.cripto.es
Cordialmente,
Arturo Quirantes Sierra
[Publicado anteriormente en Kriptópolis:
http://www.kriptopolis.org/la-muerte-se-vende-como-cuchillos-de-cocina ]
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Hashing y búsquedas razonables
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En todas las películas y series norteamericanas donde aparecen
policías o abogados, una de las cosas que aparecen son las órdenes de
registro. Llamadas genéricamente "warrants", autorizan a la policía a
registrar lugares, personas u objetos en busca de pruebas. Los
seguidores de CSI están habituados a ver órdenes para ver zapatos,
registrar dobladillos de pantalones o examinar ruedas de respuesto de
automóviles. En principio exigir una orden para un zapato izquierdo nos
parece algo demasiado específico (¿qué pasa si luego la mancha de sangre
está en el zapato derecho).
Pero el engorro en especificar qué se quiere registrar, cómo y
por qué motivo, evita que los abogados defensores puedan invalidar una
búsqueda por ser demasiado amplia. Uno de los principios de la ley
norteamericana consisten en exigir lo que se necesita para la
investigación, y nada más. Viene impuesto nada menos que por la
Constitución de los Estados Unidos, cuya Cuarta Enmienda protege a los
ciudadanos contra registros no razonables ("unreasonable search"): "No
se emitirán órdenes [warrants] salvo mediante causa probable ...
describiendo particularmente el lugar que será registrado, y las
personas o cosas que serán registradas".
Indudablemente, la Cuarta Enmienda se convierte en una
limitación al trabajo de fiscales y policías, pero asimismo se convierte
en una herramienta poderosa para la protección de los derechos y
libertades individuales. Eso hace que, conforme avanza la tecnología y
se complican las relaciones entre personas, se entablen batallas
jurídicas apasionantes. ¿Una empresa, como entidad jurídica, es igual
que una persona física a efectos de privacidad? ¿Se puede registrar la
basura que ha tirado una persona? ¿Le pertenecen a una persona las
huellas dactilares del vaso que ha tocado? ¿Se puede registrar una casa
desde el exterior mediante medios no intrusivos, como examinar la
radiación infrarroja (calor) que desprende, o con un radar?
La frontera es más difícil de establecer de lo que parece
indicar el sentido común. Hay muchos procesos automáticos que
difícilmente pueden considerarse registros o búsquedas; pero, por otro
lado, ¿un registro se define por sus métodos, por sus resultados, o por
el efecto obtenido? ¿Es registro una acción llevada a cabo fuera de la
propiedad de una persona? Hasta 1967, los pinchazos telefónicos en los
Estados Unidos se consideraban legales si no se invadía el domicilio del
abonado; tuvo que ser el Tribunal Supremo el que dictaminara que una
interceptación telefónica sí era un registro, y por tanto requería una
orden judicial.
Puede uno imaginarse ejemplos actuales. Supongamos que usamos
una cámara termográfica para medir el calor generado por una casa. Si lo
hacemos desde el exterior, puede argumentarse que lo único que hacemos
es recoger radiación infrarroja emitida por su dueño sin limitaciones.
Pero si eso resulta una evidencia jurídica en un proceso judicial, la
cosa se complica. Mi defendido, diría la defensa, nunca consintió que su
calor fuese detectado, no fue informado de que se recogería en la calle,
y estaba en su casa. Intenten ustedes resolver el intríngulis. Creo
recordar que el Tribunal Supremo invalidó dicha búsqueda por violar la
Cuarta Enmienda. Pero luego dijo que las fotografías que envía una
persona para revelar pueden ser registradas por la policía sin necesidad
de orden. Como digo, un laberinto jurídico.
Por supuesto, el boletín ENIGMA no se han convertido en un
boletín de información jurídica. Si he sacado el tema a colación, es
precisamente porque la frontera gris de la Cuarta Enmienda ha tocado un
punto que ya hemos tratado desde el punto de vista técnico: las
funciones hash.
Un hash es una función que toma un archivo o texto (M) y lo
convierte en un "destilado" formado por unos cuantos bits. Es una forma
cómoda de representar dicho archivo. Estamos acostumbrados a ver
funciones hash dentro del esquema de la firma digital, ya que dicha
firma no es más que el resultado de tomar un archivo, someterlo a una
función hash y cifrar dicho hash con nuestra firma privada. Pero también
sirve para identificar archivos. Si busco una imagen en Internet, me
resultaría muy difícil. Digamos que quiero conocer el origen de una
fotografía que una vez me pasaron. ¿Cómo describirla para que Google me
la encuentre? Difícil, si se trata de una descripción verbal. Pero si en
lugar de decir "una foto que vi una vez, que tenía flores blancas sobre
un fondo de hieba, y un pequeño escarabajo a la derecha" indicamos el
valor de su hash, el sistema puede buscar la foto cuyo valor de hash
coincida con la nuestra. El hash vendría a ser algo así como nuestro
número de DNI o de pasaporte.
Pueden imaginarse el valor que esto tiene para los que persiguen
intercambios de música sin pagar, o sencillamente fotografías de
contenido pederasta. Y aquí conectamos con el caso que nos ocupan.
Recientemente, un tribunal norteamericano tuvo que dictaminar sobre si
tomar un hash de un archivo constituye una búsqueda razonable o no. El
caso tiene bastantes flecos interesantes, pero permítanme que nos
centremos tan sólo en la parte criptográfica.
Antes, los antecedentes. El acusado, al que llamaremos Antonio
(los nombres reales son públicos, pero no quiero contribuir a
airearlos), estaba de alquiler, y según parece no pagaba la renta, así
que su casero Carlos contrata a Manuel para que vacíe la vivienda.
Manuel, entre otras cosas, encuentra el ordenador de Antonio y se lo da
a su amigo Pepe. Éste se dedicó a trastear en el ordenador y, entre
otras cosas, descubrió dos videos con pornografía sexual explícita entre
menores. Asustado, borró los vídeos, y unos días después se dirigió a la
policía y les entregó el ordenador.
En este punto, la historia ya está bastante liada. Hay que tener
en cuenta si el casero estuvo dentro de la ley al coger las posesiones
del alquilado, quien por su parte denunció el hurto de su ordenador. En
cualquier caso, el detective Grissom (lo siento, no he podido resistirme
a usar ese alias) toma el ordenador y lleva a cabo un análisis forense.
Los pasos que siguió pueden ser de mucho interés para aquellos que se
han preguntado cómo se puede, en un caso de este tipo, demostrar que la
policía no ha alterado datos.
Lo primero que hizo Grissom es calcular un valor hash (usando el
algoritmo MD5) de todo el disco duro. De este modo, más tarde se podrá
detectar si ha sido cambiado siquiera un bit del disco. Dicho cálculo se
efectuó mediante un programa en modo de sólo lectura (para evitar
escrituras accidentales en el disco). A continuación, hizo un barrido
antivirus, y después de ello creó una imagen, es decir, una copia exacta
del disco duro. Usando los datos de la imagen, Grissom se dedicó a
calcular valores hash de todos los archivos del disco duro, y más tarde
los comparó con los valores hash existentes en una base de datos del
National Center for Missing and Exploited Children. De ese modo, se
puede verificar si algún archivo del disco duro es sospechoso de ser
pornográfico sin siquiera ver dicho archivo. Según la denuncia, Grissom
obtuvo 171 videos sospechosos, que tras una inspección ocular mostraron
múltiples imágenes de pornografía infantil. Finalmente, examinó los
registros del ordenador en busca de información sobre páginas web
visitadas.
El lector debe fijarse en el uso de los valores hash como
identificadores de archivo. El investigador no accedió directamente a
los archivos sospechosos hasta que obtuvo indicios razonables basados en
la comparación de valores hash con los de otros archivos. Hasta que
obtuvo ese indicio, nadie visualizó los videos, y ni siquiera se había
alterado un solo bit de la propiedad del acusado. Por otro lado, esos
datos podían ser usados para incriminarles, y el proceso de obtención de
las pruebas fue cuando menos cuestionable. Por ello, una de las
solicitudes de la defensa fue la supresión del ordenador como prueba.
Argumentaban violación de la Cuarta Enmienda.
En la resolución judicial, se indicaba que, en efecto, un
registro sin orden judicial es inaceptable, salvo casos muy concretos.
Ello no obstante, se supone que cuando no hay expectativas razonables de
privacidad la Cuarta Enmienda no te protege. Es decir, si un oficial de
policía efectúa una búsquda que no comprometa la privacidad del
interesado, dicha búsqueda no está afectada por la Enmienda. Por poner
un ejemplo tonto, si una persona está hablando en público por teléfono a
grandes gritos, y el altavoz permite a cualquier persona escuchar las
respuestas a varios metros de distancia, no debe quejarse de violación
de la privacidad.
La acusación decía que se daba el caso de "no expectativa
razonable de la privacidad". Pepe ya había accedido al ordenador de
Antonio, y el posterior registro policial del ordenador se llevó a cabo
en condiciones mucho más restrictivas (doctrina de registro privado, en
el que no se aplica la Enmienda). De hecho, Grissom ni siquiera "accedió
al ordenador", sino que se limitó a calcular valores hash. Resulta algo
cuestionable, a menos de que por "acceso" quiera referirse a exámenes
audiovisuales o alteraciones de datos. Sólo tras comparar los hashes con
valores de videos pornográficos ya conocidos resultó legal el registro
(examen visual) del contenido del ordenador.
Por contra, la defensa argumentaba que el hecho de obtener
valores hash constituyó un registro más intrusivo que el examen visual
de Pepe, y que la protección de la Cuarta Enmienda debería aplicarse
sobre sus intereses de privacidad en el ordenador. La protección, en
este caso, era un tema nuevo para ese tribunal, por lo que se dedicó a
estudiar el tema en profundidad. El tribunal estimó adecuado que Pepe se
chivase a la policía, ya que la interpretación legal de la Cuarta
Enmienda permite que un tercero a quien el acusado haya comunicado datos
se los pase a la policía. Según esto, si los investigadores policiales
no registran el ordenador de forma más invasiva que Pepe, los resultados
obtenidos no se consideran registro irrazonable.
Este es un punto importante: ¿fue el examen de Grissom más
profundo, o menos, que el de Pepe? O dicho en otras palabras: ¿es más
intrusivo un examen visual de un video, o una compilación de valores
hash? La acusación afirmó que, puesto que los agentes no miraron ningún
archivo, no hubo registro. El tribunal rechaza esta argumentación y
decreta que la obtención de hashes sin orden judicial fue una violación
de la Cuarta Enmienda"
"Para obtener los valores hash del ordenador de [Antonio], el
gobierno [la parte acusadora] retiró físicamente el disco duro del
ordenador ... o aplicó el programa EnCase a cada compartimento, disco,
archivo, carpeta y bit. Al someter al todo el ordenador a un análisis de
valores hash, cada archivo, historia de internet, fotografía y "lista de
colegas" se hicieron disponibles para revisión por parte del Gobierno.
Un examen tal constituye un registro"
El tribunal razona que la búsqueda de Pepe fue muy diferente que
la de Grissom, y por tanto no se puede aplicar la doctrina de "Pepe lo
hizo primero". Que Antonio perdiese las expectativas de privacidad con
respecto a los dos videos visualizados por Pepe no significa que los
perdiese con respecto al resto de sus archivos. La búsqueda con valores
hash no cambian la cuestión, ya que permanece en pie el hecho de que los
investigadores de la acusación obtuvieron con ella mucha más información
que la proporcionada por Pepe.
Con todo, el modo de argumentar es algo extraño. Se cita un
precedente, según el cual no es legítimo examinar todos los disquetes o
CDs de la casa de un sospechoso sólo porque en uno de ellos un
particular hubiese encontrado información sospechosa. El argumento de la
acusación de que el disco duro es un sólo disco no se aplica, dice el
juez, porque un disco duro está compuesto de diversas placas metálicas
demonimadas "platters" que. aunque funcionalmente funcionan como un solo
disco. pueden considerarse como "contenedores de datos" individuales, y
por tanto, entidades físicas que pueden considerarse como si fuesen
disquetes separados.
Incluso el examen visual de los videos sospechosos, efectuado
después de la comparación de valores hash, se considera según el juez
protegido por la Cuarta Enmienda, y por lo tanto necesitado de orden
judicial. Su conclusión es tajante: "Los funcionarios policiales, sin
exigencia y sin autorización, llevaron a cabo una investigación no
limitada, sin orden judicial del ordenador de una persona, a pesar del
hecho de que una orden podía haberse obtenido con facilidad"
De todos modos, Antonio no debe descorchar el cava. Aunque no
pueda usarse la evidencia obtenida del su ordenador, no lo tiene nada
fácil. La policía también hizo sus deberes a la antigua usanza e
interrogó al sospechoso en su casa, y Antonio terminó confesando que fue
él quien introdujo esos videos en su ordenador. Su abogado intentó
invalidar la confesión, pero el juez estimó que la hizo de modo
voluntario y sin coerción, así que el proceso judicial continúa. Entre
su declaración y el testimonio de testigos, dudo que Antonio salga
airoso del caso.
La decisión de que los datos obtenidos del ordenador no sean
admitidos como prueba van más allá del interés en situaciones similares.
Como método de investigación legal, el análisis mediante comparación de
valores hash se considera en iguales términos que el examen visual. Esto
me parece adecuado, ya que permitiría obtener pruebas, sin orden
judicial, que podrían condenar a un acusado o cuando menos influir
fuertemente en un proceso. El cálculo de valores hash no puede apelar a
su carácter no intrusivo para eximirse de protecciones tipo Cuarta
Enmienda. Un valor hash puede ser usado para determinar el carácter
legal o ilegal de un archivo (no de forma perfecta, pero puede ayudar en
ocasiones), y por tanto un acusado debería ester protegido mediante las
mismas salvaguardia legales que se otorgan a registros domiciliarios o
interceptaciones telefónicas.
Con la proliferación del tráfico en Internet, el uso de
funciones hash será cada vez más extendido, y no sólo en investigaciones
de tipo penal. Ciertamente, se planteará ahora la conveniencia de que la
policía obtenga permiso judicial para obtener valores hash, y no sólo en
casos como el visto aquí, sino también para examinar material
audiovisual de tipo pederasta que circule o se pueda intercambiar por
Internet. Las investigaciones judiciales serán más difíciles a partir de
ahora, pero a cambio quedarán salvaguardados nuestros derechos de
privacidad.
Tal vez usted crea que no le concierne porque no tiene videos
porno en casa. ¿Pero cómo cree usted que la industria audiovisual
intenta controlar la piratería informática? Si una sociedad tipo SGAE
penetra en las redes p2p y comienza a compilar listas de valores hash,
podrá determinar quién se está descargando tal o cual video. Con tal
información (que un usuario legítimo de p2p usa para localizar el
archivo de su interés), pueden dirigirse al proveedor de servicios para
que nos amenace con cortarnos la conexión, o incluso iniciar un
procedimiento legal. Ya hay diversas iniciativas, o intentos, para
desconectar a los usuarios que se descargen material no autorizado (la
última en Francia). ¿Cómo podrá llevarse a cabo sin órdenes judiciales?
Repita conmigo: funciones hash.
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Ataques WiFi (I): WEP
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En el boletín ENIGMA nº 52, mencionamos los últimos ataques
contra el sistema de encriptación WEP, que protege (es un decir) las
comunicaciones Wi-Fi de los router inalámbricos tan de moda hoy día. La
solución, según todos los expertos, consistía en pasarnos al mucho más
seguro sistema WPA. Sin embargo, incluso eso vamos a tener que
replantearnos ¿El motivo? Parece que hasta el poderoso WPA está
sucumbiendo a los ataques criptoanalíticos. Vamos a describir dicho
ataque, y en el proceso aprovecharemos para arrojar un poco de luz sobre
el modo en que funcionan tanto WEP como WPA. Por supuesto, evitaremos
los escollos más engorrosos.
Antes, una breve introducción. La familia de normas técnicas
para comunicaciones inalámbricas reciben el nombre genérico de estándar
IEEE 802.11. En un principio, el acceso estaba protegido mediante el
estándar Wireless Equivalent Privacy (WEP). Básicamente, WEP utilizaba
dos algoritmos: RC4 para el cifrado y CRC-32 (Código de Redundancia
Cíclica) para asegurar la integridad del mensaje. Usar CRC-32 permite,
en teoría, detectar si se ha alterado el flujo de datos. Por desgracia,
el carácter lineal de CRC-32 y el modo en que está implementado en WEP
permite efectuar ataques activos, es decir, alterar bits del mensaje
cifrado y luego modificar el valor de CRC-32. De esta forma se puede
jugar con el mensaje transmitido sin que se detecte la alteración.
Centrémonos ahora en el cifrado en sí. RC4 es una cifra de flujo
(Stream Cipher) que, a partir de una clave K, genera una corriente de
números pseudoaleatorios a la que llamaremos "flujo pseudo aleatorio".
Dicho flujo se suma (XOR) con el texto llano para dar texto cifrado.
Uno de los problemas de RC4 es que, si sabemos algunos bits de
la clave K, es relativamente fácil obtener los otros. Recalco lo de
"relativamente fácil" en el sentido de que puede no ser fácil en
absoluto. Dependiendo de la cantidad de clave que se conozca, y de lo
listo que sea uno, se pueden montar ataques para averiguar K, o cuando
menos, para descartar las claves menos probables.
Segundo problema: si dos mensajes se cifran con la misma porción
del flujo de clave, es un juego de niños obtener en texto llano. Es, por
tanto, importante que dicho flujo no se repita. El problema es que, en
una red inalámbrica, todos los intercomunicadores usan la misma clave K
("clave raíz"). Puede que no sea un problema en una instalación casera
con un solo ordenador, pero si tenemos más de uno aparece el problema; y
no les digo nada en un entorno corporativo.
Para su uso en WEP, el problema se multiplica, ya que cada
paquete de datos ha de cifrarse de modo independiente. Para ello, el
emisor envía un paquete de datos que consta de un vector de
inicialización (IV) y la clave en sí (K). De ese modo el paquete
compuesto IV/K funciona como clave para cada paquete de datos. El vector
de inicialización IV tiene una longitud de 24 bits. En lo que respecta a
la clave K, recordemos que cuando se desarrolló WEP había restricciones
en EEUU a la exportación de material criptográfico, de modo que RC4
tenía dos sabores: el casero (104 bits) y el internacional (40 bits).
Eso nos da claves compuestas de 64 y 128 bits, respectivamente.
Un punto a tener en cuenta es que RC4 no dispone de capacidad
para generar vectores de inicialización, de modo que era el algoritmo
WEP el que los producía. El esquema de funcionamiento es el siguiente.
El emisor toma la clave compuesta IV/K (vector de inicialización mas
clave) y lo usa con el algoritmo RC4. El flujo pseudoaleatorio se suma
(XOR) al texto llano para dar el texto cifrado. Dicho texto, junto con
el IV, se transmite por el aire. En el otro extremo, el receptor toma el
IV que ha recibido, lo junto con la clave K que ya poseía, y reconstruye
el flujo pseudoaleatorio, hace una suma XOR con el texto cifrado y
obtiene de nuevo el flujo llano.
Es decir, WEP no es más que RC4 con un añadido (el IV) para
poder cifrar cada paquete por separado. Y aquí viene la parte que pone
los pelos de punta. Ambas partes conocen la clave secreta K, y no se la
dan a nadie. Sin embargo, durante la transmisión del texto cifrado,
también ha de enviarse el vector de inicialización. !IV se envía en
llano, sin cifrar! Esto significa que le estamos dando al adversario 24
bits de la clave compuesta. Es como si el director del banco le dijese
al cliente que acaba de salir de la sucursal algo así como "!eh, señor
López!, se me olvidó decirle que la primera cifra del PIN de su tarjeta
es el tres." Que levante la mano quien no desearía volver y meterle la
tarjeta en el gaznate al bocazas. Puesto lo mismo. Incluso en la versión
doméstica, eso significa reducir de un plumazo la seguridad a la de una
clave de 104 bits. Sigue siendo mucha seguridad, pero alguien que, de
entrada, te reduce las claves posibles en un factor 2^24 no parece tener
mucha idea del asunto.
El asunto es peor de lo que nos imaginamos. Un IV de 24 bits
significa que hay tan sólo 2^24 posibles valores para el IV. Si decimos
que 2^24 = 16.777.216, suena mucho. Pero imaginemos que cada paquete
cifrado tenga una longitud de 1 kilobyte. Una red transmitiendo a 11 Mbs
agotaría todos los posibles IV en menos de cuatro horas. Para rematar la
faena, algunas tarjetas wifi usan los IV en forma secuencial: toman el
primer IV como cero cuando la tarjeta se resetea, y luego va
incrementando los IV en valores de uno. Como golpe final, el propio
estándar 802.11 se limita a afirmar que cambiar el IV de un paquete a
otro !es algo opcional! Si en este punto se pregunta usted qué utilidad
tienen los IV en la seguridad, ya somos dos.
La debilidad de WEP en lo que toca a los IV permite diversos
tipos de ataques pasivos, en los que el atacante se limita a "esnifar"
paquetes de datos. Cuando suma (XOR) dos de esos paquetes que comparten
IV, el resultado es igual que el de hacer XOR con los dos textos llanos
correspondientes, lo que da información sobre dichos textos. El tipo de
archivos, y el mismo carácter del tráfico por IP, hace que dicho tráfico
sea bastante predecible. Y no olvidemos que el IV forma parte de la
clave usada por RC4, de modo que conocerlos nos permite extraer
información sobre el resto de la clave.
Los ataques contra WEP se centraron, por supuesto, en el
carácter público de los IV. Se transmiten sin cifrar, así que no hay más
que poner la oreja. Al mismo tiempo, podemos intentar imaginarnos los
primeros bytes en texto llano de los paquetes transmitidos, ya que son
hasta cierto punto predecibles. Los primeros ataques requerían una gran
cantidad de paquetes (unos cinco millones), pero el personal se fue
espabilando muy pronto. En 2004, una persona con el seudónimo Korek
publicó en un foro de Internet un conjunto de ataques criptoanalíticos,
que tenían probabilidades de éxito de entre el 5% y el 14%, y que
estaban basados en diversas correlaciones que encontró entre los
primeros L bits de la clave RC4 y los primeros bytes del flujo
pseudoaleatorio generado. Otro nuevo ataque, de 2007 ("WEP, inseguridad
inalámbrica", Boletín ENIGMA nº 52) solamente necesitaba unos 50.000
paquetes de datos para tener un 50% de probabilidades de éxito. Ya
estamos hablando de apenas unos minutos en una red típica, y de escasos
segundos de CPU para computación. Y mejor lo dejamos aquí, porque dan
ganas de llorar. Baste decir que, en la actualidad, existen paquetes
informáticos ("WEP Cracker") que efectúan esta labor de modo automático,
sin que el usuario tenga que saber nada de criptoanálisis.
Queda claro que WEP queda descartado cuando mencionamos las
palabras "seguridad inalámbrica". Según Bruce Schneier, muchos productos
criptográficos inútiles han sido implementados por gente que leía su
libro Applied Cryptography. En este caso, bien parece que WEP haya sido
diseñado por gente que no se leía ni la página de crucigramas. El único
motivo por el que se usa todavía es por inercia: las telecos no se
quieren complicar la vida, y los usuarios ni saben del tema ni les
preocupa. Por supuesto, los lectores del Boletín ENIGMA van en saco
aparte.
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Ataques WiFi (II): WPA
=----------------------------------------------------------------------=
Vista la forma en que WEP hacía aguas, se creó un grupo trabajo
para resolver el fallo. El problema que apareció fue el común a muchos
otros casos en los que hay que mejorar algo. Y el problema es: ¿creamos
algo nuevo, o bien mejoramos algo antiguo? Ambas soluciones tienen sus
peros. Mejorar algo antiguo es como aplicar un parche: a veces va bien,
a veces mal, en ocasiones es peor el remedio que la enfermedad. En
cuanto a crear algo nuevo, hay que contar con que no siempre salen las
cosas bien a la primera, lo que significa mucho tiempo para
comprobaciones y verificaciones, y mientras tanto ¿qué hacen los
usuarios?
El grupo de trabajo adoptó ambas soluciones. Mientras por un
lado se preparaba un sistema nuevo, por otro se adaptaba el ya existente
y se mejoraba. Esto último permite que los sistemas que no puedan
sustituirse se puedan al menos mejorar. Pues manos a la obra, dijeron, y
desarrollaro un "parche" que permitía solventar los problemas derivados
de un incorrecto uso de los IV. A dicha solución la llamaron Protocolo
de Identidad Temporal de Clave, o TKIP (Temporal Key Identity Protocol).
El protocolo TKIP, unido al viejo algoritmo RC4, constituyó un nuev
sistema llamado WPA, o Acceso Protegido Wi-Fi (Wi-Fi Protected Access).
Paralelamente a WPA, que podemos considerar como un sistema de
migración temporal ("legacy"), se desarrolló un segundo sistema en el
que se cerraban diversos agujeros de seguridad. En lugar del cifrado en
flujo RC4, decidieron sustituirlo por AES, auténtica "artillería pesada"
criptográfica. Para evitar los problemas de integridad debidos a CRC-32,
se decidió utilizar AES en el modo de encadenamiento conocido como CBC,
en el que unos bloques cifrados depende de los bloques anteriores (se
recomienda refrescar la memoria con el artículo "Encadenando bloques",
del Boletín ENIGMA 64). La combinación de AES y el encadenamiento CBC
(que recibe aquí el nombre de protocolo CCMP) fortalece la seguridad del
sistema hasta cotas estratosféricas. Ahora sí que estamos hablando en
serio.
Por desgracia, la necesidad de incluir los "sistemas legado"
para asegurar la compatibilidad con las tarjetas antiguas hizo que el
protocolo TKIP siguiera funcionando. Ahora tenemos dos soluciones: WPA y
WPA2. La diferencia estriba en que WPA solamente permite el uso "legado"
(RC4 y TKIP), en tanto que WPA-2 permite ambas soluciones (RC4+TKIP y
AES en modo CCMP, a elección).
Y decimos "por desgracia", porque este mes se ha publicado un
ataque contra WPA. Bajo el título "Ataques prácticos contra WEP y WPA",
los investigadores Martin Beck y Eris Lewis, de las universidades
técnicas de Dresde y Darmstadt, arremeten contra el sistema TKIP. Este
protocolo es una versión mejorada del esquema de claves de WEP. Incluye
una función para "mezclar" la clave K y el vector de inicialización IV.
El código de reduncancia CRC-32, usado anteriormente para verificar la
integridad del mensaje, es complementado por un comprobador de
integridad (MIC, Message Integrity Check) llamado MICHAEL, de 64 bits.
No es más que un parche para WEP, pero de ese modo los sistemas antiguos
pueden ser mejorados mediante una actualización de software o de
firmware.
Beck y Lewis aprovecharon algunas rendijas en el sistema para
abrirse camino. La primera grieta es una ingeniosa táctica llamada
"ataque chopchop", que ya usaron para WEP. Imaginemos un paquete de
datos cifrado, que lleva un "checksum" o valor de CRC-32 para asegurar
la integridad del paquete. En el chopchop, el atacante toma el paquete,
retira el último byte (llamémoslo R), lo sustituye por otro que ha
creado y calcula la "checksum", esto es, el valor correspondiente al
paquete con el nuevo byte. A continuación, envía el nuevo paquete al
punto de acceso, y comprueba si éste lo acepta. Si es así, el valor de R
que ha creado es el correcto; si no, prueba con otro R.
Es algo así como preguntar al punto de acceso "¿es este el byte
correcto?" Si la respuesta es afirmativa, ya sabemos cuál es el último
byte del paquete. Y como no hay ningún control por parte del punto de
acceso sobre cuántos paquetes son rechazados, el atacante puede seguir
hasta encontrar con el valor de R que "cuela".
El problema sería análogo al de un ladrón que intenta sacar
dinero del cajero con tarjeta ajena. Si hubiera una forma fácil de
probar las diez mil combinaciones, no hay más que darle al botón y
esperar. Para evitarlo, los cajeros automáticos imponen una espera entre
un intento y otro, y se bloquea tras tres intentos equivocados. Para
evitarlo, el algoritmo Michael (que sustituye al CRC-32) comprueba si
hay dos "checksum" erróneas en un intervalo de sesenta segundos. Si eso
sucede, el punto de acceso proceede a resetear el sistema durante un
minuto y luego solicita un nuevo intercambio de claves para todos los
clientes.
Aun así, hay ocasiones en las que se puede lanzar un ataque
chopchop. Eso se debe a que el checksum generado por Michael se incluye
en el paquete que, a su vez, es sometido al checksum de WEP. Esto
permite montar un chopchop sin que Michael se entere.
Las condiciones son estas: supondremos que se utiliza el
protocolo TKIP; la dirección IP es, hasta cierto punto, conocida (algo
así como 150.168.0.XX); el sistema TKIP utiliza un intervalo de cambio
de claves elevado (digamos una hora); y la red soporta el llamado QoS
(Quality of Service), que permite que permite que los datos viajen por
hasta ocho canales distintos.
Lo primero que hacemos es esnifar los paquetes hasta encontrar
uno de tipo ARP. Los paquetes ARP (Address Resolution Protocol),
responsables de asociar una dirección IP con una tarjeta Ethernet (MAC),
son fáciles de identificar por su longitud. En un paquete ARP se conocen
todos los datos salvo el último byte de la dirección IP (la dirección
ethernet es conocida ya que se envía sin cifrar) . Cuando está cifrado,
desconocemos otros 12 bytes: los del checksum Michael, que llamaremos
MIC (Message Integrity Check, 8 bytes), y los del checksum de WEP, que
llamaremos ICV (4 bytes).
MIC y ICV forman los últimos 12 bytes del texto llano. ¿Cómo
"chochopearlos" sin que salten las alarmas? TKIP tiene dos contramedidas
contra los ataques chopchop. En primer lugar, como hemos visto antes,
dos valores MIC incorrectos en menos de un minuto dan lugar a un reseteo
del sistema, seguido del envío de nuevas claves. En segundo lugar, cada
paquete lleva un contador numérico. Si el sistema tiene su contador en
el número 1540, y recibe un paquete con un número inferior (digamos,
1538), el paquete se descarta.
La solución es sencilla: hagamos el ataque por un canal distinto
a aquel por el que se recibió el paquete. Escogeremos para ello un canal
con poco tráfico, de modo que lo más probable es que tenga su contador a
un nivel bajo, más bajo que el número del paquete. De ese modo, la
segunda alerta anti-chopchop no se activa. En cuanto a la primera, basta
con espaciar los ataques más de un minuto. Así, en poco más de 12
minutos, habremos averiguados los 12 bytes desconocidos. Una vez
conocido el valor de MIC, podemos usar el algoritmo MICHAEL para
descubrir cuál ha sido la clave que ha usado.
En este punto, el atacante ha conseguido no sólo recuperar el
MIC, sino que también conoce el flujo pseudoaleatorio. Con él, podrá
enviar paquetes falsos al sistema, con la salvedad de que hay que usar
un canal de poco tráfico (es decir, cuyo contador sea más bajo que el
del paquete falso). Como tenemos ocho canales, alguno habrá que se pueda
usar. No es difícil, ya que en la mayoría de las redes todo el tráfico
se envía por el canal 0, de forma que tenemos los canales 1-7 a nuestra
disposición. El resultado no es espectacular, ya que solamente estamos
atacando un pequeño paquete de datos llamado ARP. Pero pueden montarse
ataques con paquetes ARP falsificados ("ARP poisoning"), cuyo resultado
sería el establecimiento de un canal del atacante hasta el cliente.
Los autores de este ataque sugieren, como contramedida, reducir
el intervalo tras el cual el protocolo TKIP cambia las claves, hasta uno
o dos minutos como mucho. Afirman que el problema puede fijarse sin
mayores complicaciones. Pero su mejor receta es la más obvia:
olvidémonos de TKIP y usemos la versión fuerte, la que usa AES.
Por desgracia, buena parte de la prensa entendió mal el ataque
de BEcky Lewis. Algunos decían que eran las claves de cifrado (las que
llamamos K anteriormente) las que habían sido recuperadas. Había incluso
quien se mesaba los cabellos, desesperado porque el supuestamente
indescifrable protocolo WPA había saltado por los aires. No hay que
sacar las cosas de quicio. Se trata de un ataque parcial contra el
sistema TKIP, que forma parte de WPA, pero sólo eso. Eso sí, habrá que
cambiar de WPA a WPA2. Y confiar en que resista futuros ataques.
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LIBERTAD VIGILADA
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Lucha contra el crimen y espionaje
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[Extraído del libro "Libertad Vigilada", de Nacho García Mostazo, con
permiso del autor]
Segunda parte, capítulo 24:
Los terroristas saben perfectamente que sus comunicaciones son
vulnerables, por eso utilizan métodos de cifrado, cambian las tarjetas a
los teléfonos móviles, llaman desde cabinas telefónicas, hablan en clave
o usan a personas como correos para transmitir la información. Ya hemos
visto que tienen su propia organización de inteligencia, uno de cuyos
trabajos consiste en analizar diariamente la prensa para detectar
posibles objetivos, aunque también seleccionan otras noticias que pueden
afectar al funcionamiento criminal de su organización. Por supuesto, en
ETA tomaron buena nota de la autorización española a los espías
norteamericanos para actuar en territorio nacional. Asimismo, también
leyeron el reportaje publicado por Gordon Thomas en El Mundo, cuando
desveló que Estados Unidos espía a ETA con un satélite. Sea o no cierta,
la noticia seguramente hizo un flaco favor a la lucha antiterrorista. Es
muy posible que los etarras también hayan leído informes y documentos
sobre "Echelon" y sobre los últimos métodos policiales para acorralar a
los criminales interceptando sus comunicaciones. De no ser así, no se
entenderían las medidas que tomaron en 2001 para protegerse.
Según publicó José Luis Barbería en el diario El País en
diciembre de 2001, "el 11 de septiembre le ha pillado a ETA huyendo de
Internet. A estas alturas -decía el reportaje- ya tiene pruebas de que
su programa de comunicación interna ha sido agujereado por los servicios
de inteligencia españoles y extranjeros. El sistema, en apariencia
perfecto, que durante años le ha garantizado el secreto absoluto y la
simultaneidad de las comunicaciones, es cada vez más un espacio
vigilado, una trampa, un terreno dúctil, blando, arenoso, que guarda las
huellas de su paso y marca el rastro. Con la ayuda de las empresas
matrices, la Policía está descifrando sus claves y códigos en la Red y,
roto el blindaje, el sistema ETA-Internet se asemeja cada vez más a un
queso gruyère. Al igual que Osama ben Laden, que, por lo visto, recurre
últimamente al secular sistema de los mensajeros de confianza, ETA está
volviendo a los zulos y buzones de siempre. No se fía de las nuevas
tecnologías. Para ella, Internet ha dejado de ser El Dorado de finales
del siglo pasado, y tampoco la telefonía móvil, tan práctica, le ofrece
ya las garantías de años atrás". [1]
Así pues, ETA es consciente de que se están aplicando métodos
mucho más potentes para adelantarse a sus actos criminales. En la lucha
antiterrorista se ha dado un paso de gigante, ya que la Policía, antes,
perseguía a los terroristas una vez que habían cometido sus crímenes,
mientras que ahora se trabaja con métodos preventivos para tratar de
anticiparse a sus acciones. En ese contexto, parece muy probable que se
esté utilizando el entramado de espionaje de señales del Ejército
norteamericano contra ETA. También es posible que las autoridades
españolas estén usando otros mecanismos similares, aunque quizá menos
sofisticados, con el mismo fin. En cuanto a las medidas aprobadas por
las instituciones europeas sobre la intervención de las comunicaciones,
parece obvio que en España se han adoptado inmediatamente para poderlas
aplicar en la persecución contra ETA. Aunque es cierto que esta
tecnología no es perfecta, como se demostró sobradamente el 11-S, y que
el necesario "factor humano" puede desbaratar su capacidad, también es
lógico pensar que, si está ahí, es porque funciona.
Fuentes del Ministerio de Defensa declinaron hacer comentarios a
propósito de "Echelon" cuando solicitamos una entrevista con el ministro
Federico Trillo-Figueroa para documentar este libro. Oficialmente, este
asunto se desconoce, dijeron. La entrevista fue denegada. Sin embargo,
el titular de la cartera de Defensa acudió el 14 de febrero de 2002 al
programa "El Círculo a Primera Hora" de Telemadrid, la televisión
pública de la Comunidad de Madrid. Los entrevistadores le preguntaron
sobre la cooperación estadounidense en materia antiterrorista y,
concretamente, por la cesión de "datos" obtenidos por la comunidad de
inteligencia norteamericana. El ministro dijo que tenía que ser
"obviamente muy discreto" en este terreno, pero afirmó que "no se trata
de que los americanos nos den los datos. Se trata -dijo- de que ponga a
nuestra disposición la capacidad tecnológica que ellos tienen para
determinadas acciones. Y eso ya lo están haciendo. Desde hace unos
meses, lo están haciendo", explicó, para concluir calificando de
"enorme" y "sin precedentes" el avance en esta materia. [2]
[1]. José Luis Barbería, "La red financiera del terrorismo
vasco". El País. Domingo 2 de diciembre de 2001.
[2]. El Círculo a Primera Hora. Telemadrid. Emisión del 14 de
febrero de 2002. Palabras textuales de Federico Trillo-Figueroa tomadas
del vídeo facilitado por el Departamento de Prensa de Telemadrid, S.A.
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El boletín ENIGMA es una publicación gratuita del Taller de
Criptografía, y se rige por las normas de la licencia de Creative
Commons "Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual". Se permite su libre
copia, distribución y comunicación para fines no lucrativos, citando
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Para más información, véase la licencia Creative Commons en sus formas
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PARA DARSE DE ALTA: envíe un mensaje a la dirección alta arroba
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Para comentarios a este boletín (dudas, preguntas, consultas, críticas,
noticias, colaboraciones, etc.), estoy a su disposición en la dirección
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Página del Boletín Enigma (incluyendo números atrasados):
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(c) Arturo Quirantes 2008.
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martes, 17 de marzo de 2009
jueves, 5 de marzo de 2009
Aguante!
Las cuestiones electorales para presidentes que suceden en todos los paises, es de alguna manera un fastidio por el SPAM que generan organizaciones,
no solo por los partidos sino que se meten otras organizaciones.
SPAM?
Si, si puro spam, en correos electrónicos, postales, en pagina web, en medios de comunicación, todo lo antes dicho es un resultado del
poder económico del partido político en poder.
Sera por cultura? sera por ganas de gastar el dinero? sera por tener derecho en la nación?
De estas cuestiones, sera muy posible que sea por gastar dinero.
Pero lo que me da mas coraje es, que gastan y gastan dinero en publicidad de una campaña de miedo sin tener conocimiento de lo que se produce en mentes débiles,
porque no gastan en pagarle a un psicólogo que sabe muy bien como se estimulan partes de nuestro cerebro para que un comercial no sea de tan mala calidad.
Porque no hacen publicidad de las cosas que hacen? o no tendrán q publicar?
Ninguno de los 2 partidos políticos que tienen están en competencia, a propuesto un centro tecnológico que sin duda sera todo un existo en cuestiones tecnológicas y
de conocimiento, el problema de este país es que no aportan mucho para una buena educación, y si la hay solo es en la universidad Nacional,
porque sera que no hacen otras nacionales en varios lugares de El Salvador, sera que quieren que no crezcamos en conocimiento?
Todo lo antes dicho sucede en otros países, y mas que todo en la educación.
Este blog no a sido creado para tratar estos temas pero el medio lo justifica.
Espero que no me cierren este blog!
Salduos.
no solo por los partidos sino que se meten otras organizaciones.
SPAM?
Si, si puro spam, en correos electrónicos, postales, en pagina web, en medios de comunicación, todo lo antes dicho es un resultado del
poder económico del partido político en poder.
Sera por cultura? sera por ganas de gastar el dinero? sera por tener derecho en la nación?
De estas cuestiones, sera muy posible que sea por gastar dinero.
Pero lo que me da mas coraje es, que gastan y gastan dinero en publicidad de una campaña de miedo sin tener conocimiento de lo que se produce en mentes débiles,
porque no gastan en pagarle a un psicólogo que sabe muy bien como se estimulan partes de nuestro cerebro para que un comercial no sea de tan mala calidad.
Porque no hacen publicidad de las cosas que hacen? o no tendrán q publicar?
Ninguno de los 2 partidos políticos que tienen están en competencia, a propuesto un centro tecnológico que sin duda sera todo un existo en cuestiones tecnológicas y
de conocimiento, el problema de este país es que no aportan mucho para una buena educación, y si la hay solo es en la universidad Nacional,
porque sera que no hacen otras nacionales en varios lugares de El Salvador, sera que quieren que no crezcamos en conocimiento?
Todo lo antes dicho sucede en otros países, y mas que todo en la educación.
Este blog no a sido creado para tratar estos temas pero el medio lo justifica.
Espero que no me cierren este blog!
Salduos.
martes, 27 de enero de 2009
Enigma Numero 64
Por falta de tiempo no me he dedicado al blog, pero en recompensa les dejo un boletin publicado por http://www.cripto.es que esta bien interesante, yo me los he pasado a .jad para leérmelos en el movil tranquilo.
-----BEGIN PGP SIGNED MESSAGE-----
Hash: SHA1
Boletín del Taller de Criptografía de Arturo Quirantes
http://www.cripto.es
Número 64 1 de Noviembre de 2008
========================================================================
EDITORIAL
TEMAS DE ACTUALIDAD
- Más sustos inalámbricos
CRIPTO 101
- Encadenando bloques
CRIPTOGRAFÍA HISTÓRICA
- Los primeros criptógrafos - corrección
LIBERTAD VIGILADA
- España reconoce su presencia en ILETS
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EDITORIAL
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Si hay algo que mantenía yo con ilusión desde hace tiempo, era
que algún día las máquinas Enigma compradas por Franco aparecerían como
por arte de magia. Descubrí una en el Museo Militar de Madrid. El resto,
al menos una buena parte, aparecieron recientemente en el cuartel
general del Ejército español. No vamos a hablar de ellas hoy, pero
palabrita de honor que pronto les dedicaremos el espacio que se merecen.
En el apartado extremo, desde Viena nos vienen noticias sobre
los últimos avances en criptografía cuántica. Tanto en un caso como en
el otro, la moraleja es la de siempre: !cuánto camino queda aún por
delante! Los descubrimientos tipo "state-of-the-art" (que en usalandés
significa algo así como "lo último de lo último") se suceden mes tras
mes, y las sorpresas que nos guarda aún la musa de la Historia parecen
no tener fin.
Entre medias, seguimos con noticias que, sin ser de actualidad,
enlazan con acontecimientos que ya hemos relatado, sean fallos en
seguridad inalámbrica o anuncios de supuestos avances criptográficos
para vender más. Creo que este boletín satisfará a todos, puesto que de
todo hablamos hoy.
Por otro lado, en el apartado "mi ombligo y yo", este mes pasado
apareció un artículo dedicado a este que firma ... en una revista tan
poco criptográfica como Más Allá, una publicación mensual de temas de
ciencias ocultas. Está disponible en Internet, y me sacan guapo y todo
(http://www.masalladelaciencia.es/historico-de-revistas/numero_236).
Posteriormente, fui entrevistado por dos cadenas de radio para sendos
programas de ocultismo, lo que me hace sospechar que la creencia de que
la criptografía es cosa de brujas sigue estando muy arraigada. !Y se
reían de Felipe II cuando acusó al criptógrafo francés Viete de
brujería!
Y, hace tan sólo unos minutos, recibio nuevas de que José Ramón
Soler Fuensanta, amigo de la cripto y de este boletín, va a aparecer en
el próximo programa de Cuarto Milenio. Si esto crea moda, me parece que
vamos a tener que reconvertirnos en parapsicólogos, echar las cartas o
algo así. Por de pronto, justo a continuación tenéis un artículo sobre
criptografía wifi que, por pura casualidad, se titula "más sustos
inalámbricos". Criptoterror en estado puro ... o no tanto. Feliz noche
de Halloween.
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TEMAS DE ACTUALIDAD
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Más sustos inalámbricos
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Las redes inalámbricas son un riesgo para la seguridad. El
motivo es sencillo: para acceder a ellas no hay más que poner una
antena. Las comunicaciones por cable requieren que el atacante tenga
acceso físico (o bien que sea un gobierno, y esgrimiendo razones de
seguridad obligue a las operadoras a concederle ese acceso, pero esa es
otra historia), pero las ondas pertenecen al primero que las capte. Los
soviéticos lo sufrieron en sus propias carnes. Creyendo que las
microondas no podían ser interceptadas desde el espacio, las usaron para
dotar de cobertura de comunicaciones su vasto territorio. Los
norteamericanos, a la chita callando, ingeniaron una forma de captar
dichas ondas, lanzaron al espacio una red de satélites espía Ryolite, y
se pusieron literalmente las botas durante más de una década.
La contramedida es obvia: cifremos la señal. Y la contramedida a
dicha contramedida también lo es: criptoanalicemos la cifra, ataquemos
mediante fuerza bruta, aprovechemos cualquier vulnerabilidad en el
sistema. Los soviéticos cerraron su ventana de vulnerabilidad hace años,
conscientes de lo que se jugaban. ¿Pero qué hay de todos los usuarios de
Internet que usan conexiones wifi?
Ya en boletines pasados hablamos de fallos asociados al
algoritmo WEP, usado hasta ya mismo para cifrar comunicaciones wifi
("WEP, inseguridad inalámbrica", Boletín ENIGMA 52, y algunos
editoriales). Por desgracia, muchas telecos siguen dando a sus clientes
routers inalámbricos que no aceptan más que el protocolo WEP, y al
usuario medio eso le parece más que suficiente. Afortunadamente, tenemos
el protocolo WPA (Wifi Protected Access), mucho más resistente.
Algún día analizaremos WPA como se merece. Hoy, en cambio, vamos
a asustarnos un poco. Aunque WPA incorpora un proceso de cifrado como
WEP, es más fuerte, ya que usa claves de 128 bits junto con un sistema
de verificación de mensajes. Una versión más avanzada, WPA2, incorpora
el algoritmo de cifra simétrica AES, y cumple totalmente con el estándar
802.11i. Parece que no hay vulnerabilidades criptográficas, al menos que
se sepa a día de hoy. Entonces, ¿por qué una empresa nos dice que WPA
está poco menos que muerto?
La empresa de marras es Elcomsoft, una compañía que lleva casi
veinte años diseñando software para recuperación de datos, o para que
nos entendamos, para romper cifras. Es el tipo de programa que necesita
un usuario que ha olvidado su contraseña para abrir su documento zip,
word o de otros tipos. También está especializada en software de
análisis forense, lo que resulta especiamente útil si el señor Grissom
quiere leer los mensajes que oculta el malo en su ordenador. Los
productos de Elcomsoft incorporan métodos de fuerza bruta (probar todas
las contraseñas posibles) y de ataques de diccionario (comprobar si la
contraseña se encuentra en una lista de palabras de uso común). Sus
programas forenses llegan incluso a examinar el disco duro entero,
elaborar diccionarios de posibles contraseñas y probarlas una a una.
Elcomsoft (que, para mayor ironía, es rusa) anunció hace unos
días un par de novedades. La primera es que la nueva versión de su
programa de recuperación de claves (Distributed Password Recovery) puede
ahora funcionar en un ordenador a una velocidad 20 veces superior.
¿Cómo? Pues mediante el ingenioso truco de aprovechar la potencia de
cálculos de los chips (GPU) de las tarjetas gráficas. Todos estábamos
preocupados de cuánto puede hacer la CPU del ordenador, y no caíamos en
la cuenta de que en la actualidad las tarjetas gráficas tienen una
potencia endiablada. De hecho, Elcomsoft afirma que su programa puede
probar más de mil millones de contraseñas por segundo. Esto significa
probar todas las contraseñas posibles de ocho letras en menos de cuatro
minutos. ¿Comenzamos a asustarnos ya?
Bien, en realidad esto no es un problema nuevo. Ya sabemos que
la potencia de cálculo de los ordenadores actuales aumenta que es una
barbaridad, y no sólo ellos sino también cualquier otro cacharro que
pueda ejecutar operaciones matemáticas. En la década de los 90, yo
conseguí simular datos de dispersión de luz mediante la llamada teoría
de Mie en una hoja de cálculo; hacer unos meses, un colega mío lo
consiguió usando ... un teléfono móvil. A partir de ahora, los
documentos que ciframos en zip, o los de Office, tendrán que usar
contraseñas más seguras. Qué le vamos a hacer, hoy las ciencias
adelantan que es una barbaridad. Y si bien el paquete completo de
programas sobrepasa los mil euros de precio, también es cierto que
existen las redes p2p y la gente dispuesta a compartir.
Sin embargo, los rusos de Elcomsoft nos han dado un segundo
susto. O, al menos, lo han intentado. Aprovechando que el Pisuerga pasa
por Valladolid, se descuelgan con esto:
"Con la última versión de Elcomsoft Distributed Password
Recovery (EDPR), es ahora posible reventar la proteción WPA y WPA2 en
redes Wi-Fi hasta cien veces más rápido ... sólo necesita interceptar
unos paquetes (con cualquier sniffer de red que pueda exportar datos en
format tcpdump) para efectuar el ataque" Es decir, se atreven incluso a
pronosticar la muerte de WPA2, que utiliza el algoritmo AES de 256 bits.
Bien, un par de cosas. En primer lugar, usar AES no significa
gran protección si todo lo que usamos para activarlo son claves de 6-8
caracteres, y aquí está la vulnerabilidad de todo lo que protejamos
mediante contraseña. EDPR busca contraseñas en WPA y WPA", igual que lo
hace en los documentos de Office.
En segundo lugar, el ataque no es nuevo, en el sentido de que ya
se sabía que esnifar algunos paquetes permitía, en principio, romper el
sistema. La cuestión, por supuesto, estriba en el "en principio". El
protocolo WPA necesita, para su activación, nada menos que 8192 llamadas
al protocolo SHA1, lo que significa un total de 15 millones de
operaciones. En un procesador Xeon usando el programa Aircrack, se
pueden hacer unas 650 comprobaciones de contraseña por segundo. Con el
aumento de Elcomsoft, quizá llegue a 10.000-20.000 contraseñas por
segundo, lo que significa siglos para descubrir una contraseña de ocho
letras.
Es decir, que su superprograma se meriende mil millones de
contraseñas en ataques a documentos de Office no significa, ni mucho
menos, que WPA esté en riesgo. Más aún, ¿qué "salto cuántico" significa
un aumento de veinte, o de cien? Mucho para mí y mi pequeño portátil,
seguro, pero ya hay grandes recursos a disposición incluso de un usuario
individual. Más parece que Elcomsoft haya querido aprovechar el tirón
mediático usando como cebo WPA. Quizá el año que viene lo intenten con
los algoritmos de telefonía GSM: "ahora se pueden interceptar teléfonos
cien veces más rápido".
El problema es que algunos consultores de seguridad han caído en
el juego. O al menos, uno, un tal David Hobson, de la empresa de
consultoría de seguridad Global Secure Systems, quien en diversos medios
de Internet se ha mostrado muy preocupado, hasta el punto de afirmar que
"el descifrado de los sistemas WPA y WPA2, mediante fuerza bruta, usando
procesamiento en paralelo ha estado en el horizonte de las posibilidades
teóricas desde hace algún tiempo". Si usted, querido lector, sabe leer
entre líneas, habrá visto que eso y nada es lo mismo. Es como decir que,
si juego cinco números a la lotería en lugar de uno, la posibilidad de
que me toque es más probable.
No olvidemos, por otro lado, que la contraseña usada en las
redes wifi puede ser mucho más larga que ocho caracteres. La mía tiene
... hmm, mejor no os lo digo. No es necesario que la introduzcamos cada
vez que nuestro wifi se conecta a la red, y podemos guardarla con
comodidad dentro de un CD o un lápiz USB para cuando la necesitemos. El
avance (por llamarlo así) de Elcomsoft no sirve más que para los que
usen una contraseña débil y corta.
Es posible que algún día aparezca un método de reventar WPA. A
la larga, me huelo que la facilidad con que se captan paquetes del éter
puede acabar con estos protocolos de cifrado. Pero de momento, WPA
parece resistir, y no debemos caer en el pánico creado por una empresa
que vende software.
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CRIPTO 101
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Encadenando bloques
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Existen dos grandes tipos de algoritmos de cifrado simétrico: de
flujo y de bloque. Los algoritmos de bloque (Block Ciphers) operan con
"bloques" de varios bits, en tanto que los algoritmos de flujo (Stream
Ciphers) operan sobre bits individuales. Un algoritmo de flujo sería
algo así como un taxi, que en cuanto el viajero sube sale disparado. Por
contra, el algoritmo de bloque sería como un autobús que no sale de la
estación hasta que todos los asientos estén ocupados. Ambos tipos de
algoritmos tienen sus peculiaridades, y hoy vamos a ver los
correspondientes a algoritmos de bloque.
La mayoría de los algoritmos simétricos que nos suenan son de
tipo bloque: DES, IDEA, AES. Tienen asignado un tamaño de clave, que
también es el tamaño del texto llano que procesa. Por ejemplo, DES tiene
una clave de 64 bits, o lo que es lo mismo, de 8 bytes. Esto significa
que toma un mensaje M de 64 bits y lo cifra mediante una clave k para
dar un bloque cifrados C de 64 bits de tamaño. Matemáticamente, podemos
representar el algoritmo de cifra como una función E que depende tanto
del mensaje M como de la clave k: C=Ek(M). Como el algoritmo es
simétrico, la función de descifrado es igual que la de cifrado, de forma
que M=Ek(C).
Sencillo hasta aquí, ¿no? Sin embargo, cuando tenemos un mensaje
más largo, las cosas se complican. Por supuesto, podemos dividirlo en
bloques de N bits: M1, M2, M3 ... Mn. Pero ahora, el resultado de cifrar
el bloque Mn puede depender tanto de la función E y de la clave k como
de los bloques que hemos cifrado anteriormente. Es decir, la ruta del
autobús 13 dependerá del recorrido que hayan efectuado los autobuses que
le precedieron. El modo en que tal dependencia sucede puede afectar a
las prestaciones de la cifra, pero también -lo que es más grave- a la
seguridad del sistema.
Vamos a ilustrarlo. Seguro que a más de uno le ha resultado raro
eso de que el cifrado de un bloque dependa de los bloques anteriores.
¿Por qué complicarse la vida? ¿No podemos, sencillamente, cifrar cada
bloque con la clave y dejarnos de monsergas? Sí, podemos. De hecho, ese
es el denominado Modo de Libro de Código Electrónico (Electronic
Codebook Mode, ECB). En el EBC, el cifrado de cada bloque es
independiente, como si los demás no existiesen:
C1 = Ek(M1)
C2 = Ek(M2)
C3 = Ek(M3)
...........
Cn = Ek(Mn)
Es el modo que, a priori, nos parece el más natural. Cada bloque
de texto llano se cifra de modo independiente, lo que resulta muy útil
al cifrar bases de datos de acceso aleatorio, ya que no necesitamos
cifrar de nuevo toda la base cuando añadimos, alteramos o borramos parte
de ella. Es la forma más rápida de cifrar, y la verdad, uno al principio
puede plantearse por qué pensar siquiera que hay otras formas de cifrar.
El problema con el modo de encadenado EBC (es decir, cuando no
hay modo encadenado en absoluto) es que resulta vulnerable a ciertos
tipos de ataques. Por fijar conceptos, imaginemos una base de datos con
la lista de clientes de un banco: nombre, número de cuenta, saldo.
Supongamos que el criptoanalista tiene acceso a toda la base de datos
(cosa que, a tenor de las noticias sobre robos de bases de datos, fallos
de vulnerabilidad y pérdidas accidentales, cada vez es menos raro).
Digamos que de algún modo, el atacante tiene al menos parte de la
información de dicha base de datos en texto llano. Eso le permite
conocer, o al menos deducir, parte de los datos. Por ejemplo, digamos
que examina la base de datos, cifrada, y comprueba que hay diversas
cadenas alfanuméricas que se repiten. ¿Puede tratarse de saldos en
números redondos? Quizá "928hng4l" significa "diez mil", o "kkwg972c" es
un nombre de pila común.
Puede que, rebuscando en mi basura, haya podido relacionar mis
datos bancarios con ciertos textos cifrados en la base de datos. Voy a
simplificar al máximo. Digamos que el lunes, yo soy el único cliente del
banco que hace una operación de retirada de fondos entre las 10:05 y las
10:06 de la mañana. El enemigo accede a la base de datos y averigual
cuál ha sido la única línea de la base de datos que ha sido alterada. De
ese modo, o mejor dicho, de forma similar pero más compleja, un atacante
puede hacer estudios estadísticos sobre el texto cifrado para obtener al
menos parte de la información sin saber la clave.
He aquí el esquema de un ataque alternativo. Imaginemos que el
Banco A envía un mensaje electrónico al Banco B, en el que se detalla
una transferencia a un cliente de este último. Por algún motivo, todo el
paquete de datos está cifrado con la misma clave. Los datos de la
transferencia están divididos en bloques: un bloque para el nombre del
banco emisor, uno para el del banco receptor, tres para el del nombre
del destinatario, uno para el de la cantidad depositada y dos para el
del número de cuenta final. Es decir, algo así como EE-RR-DDD-M-CC
Ahora bien, imaginen que yo quiero enriquecerme rápidamente. Así
haré lo siguente. En primer lugar, ordeno una transferencia legítima
EE-RR-DDD-M-CC desde mi cuenta en A a mi cuenta en B, y la intercepto. A
continuación, intercepto una transferencia de otra persona cualquiera,
digamos ee-rr-ddd-m-cc, le quito los bloques correspondientes al
destinatario y al número de cuenta por los míos, y los envío. Esa
transferencia fraudulenta (digamos ee-rr-ddd-M-CC). De ese modo, un
desconocido (ddd) a quien no tengo el gusto de conocer ha transferido
sobre el papel (bueno, sobre el cable) una cantidad de dinero M que ni
siquiera conozco a mi cuenta. Fíjense que no conozco la clave, no sé
quién es mi anónimo benefactor, y ni siquiera sé la cuantía de la
transferencia. Por supuesto, tarde o temprano el banco receptor se dará
cuenta de que el banco emisor no paga, se dirigirán al cliente y éste
dirá que no es cosa suya, pero para entonces yo ya he vaciado mi cuenta
y me he largado a las Seychelles, desde donde les estoy escribiendo bajo
el nombre supuesto de Arturo Quirantes.
Es decir, el mero hecho de que un mensaje esté cifrado no lo
protege contra diversos tipos de fraude. Podemos alterar la estructuras
de datos, montar ataques de denegación de servicio, el caso es echarle
imaginación. A ver qué les parece este: tomo una de esas transacciones
legítimas y la reproduzco un millón de veces. El banco receptor no sabe
de dónde viene esa montaña de dinero, pero se corre la voz y su
cotización se dispara; por contra, el del banco emisor se hunde ante las
noticias de retiradas masivas de fondos. Al final todo acaba volviendo a
la normalidad, pero mientras tanto yo me he forrado comprando acciones
de un banco y vendiendo las del otro.
De acuerdo, los bancos no son tontos. Hay sistemas que ponen en
marcha para evitar este tipo de fraudes. Pero permanece el hecho de que
permitir el cifrado de bloques de datos de forma independiente es un
riesgo de seguridad. Por ejemplo, los bloques de datos pueden ir
acompañados de un sello temporal o un código de autenticación de
mensajes. Otras aplicaciones tales como bases de datos aleatorios pueden
usar ECB sin problemas. En el caso de una partición cifrada, existe un
procedimiento que veremos algo más adelante.
También podemos ir un paso más allá y usar el encadenado, es
decir, hacer que el bloque idel mensaje dependa de lo que había en el
bloque i-1. De esta forma, si intento copiar y pegar el saldo de Bill
Gates, el resultado será una ristra sin sentido. De hecho, el encadenado
hace que el bloque cifrado Ci dependa del bloque cifrado Ci-1, que a su
vez depende del Ci-2, y así sucesivamente. Un problema que aparece es
que un fallo en uno de los bloques cifrados (por una mala encriptación,
fallos en el hardware, el software o la transmisión) puede propagarse a
los demás bloques. Se conocen diversos modos de encadenamiento, cada uno
de los cuales tiene sus ventajas e inconvenientes.
En primer lugar tenemos el modo de Encadenado de Bloque Cifrado
(CBC, Cipher Block Chaining). En el CBC, lo que se cifra no es el bloque
Mi de texto llano, sino una "suma" entre Mi y el bloque cifrado anterior
Ci-1:
Ci = Ek(Pi + Ci-1)
En la fórmula anterior, "i-1" es un subíndice, mientras que "+"
es una operación denominada XOR (Exclusive-OR). XOR, aplicado a dos
bits, nos da 0 si ambos bits son iguales, y 1 si los bits son distintos.
Esto es: 0+0=1+1=0, 0+1=1+0=1. Si se fijan bien, es una suma sin
acarreo. Esto significa que, en el modo CBC, "xoreamos" el bloque
cifrado anterior con el bloque llano actual, y a lo que sale le
aplicamos el algoritmo de cifrado. La operación inversa, el descifrado,
se hace de la siguiente forma:
Pi = Ci-1 + Ek(Ci)
Ya hemos mencionado algunas de sus ventajas. Como Ci depende de
Ci-1, no podemos sustituir un bloque cifrado por otro sin que el
resultado pase inadvertido. Sigue existiendo el problema de que dos
textos idénticos, sometidos a la misma clave, nos da el mismo texto
cifrado. Peor aún, dos textos con el mismo comienzo darán como resultado
el mismo texto cifrado hasta el punto en que comiencen las diferencias.
Este problema es muy habitual en archivos con idénticos encabezamientos
(documentos de Word, cartas estereotipadas, mensajes de e-mail, etc), y
nos recuerda que incluso en el mundo electrónico de hoy sigue siendo
válida la máxima de evitar las regularidades. Que ya no se use la
máquina Enigma no significa que comenzar los mensajes con "tengo el
gusto de comunicarle..." sea una buena idea. Para evitarlo, una práctica
habitual consiste en insertar al principio del texto una ristra de datos
aleatorios llamada Vector de Inicialización (IV). El IV no significa
nada, no aparece en el texto llano, y su única razón de ser es hacer que
cada texto sea único.
Hay un precio a pagar. En el modo ECB, era posible paralelizar
el proceso. Es decir, si necesitamos un centenar de datos en una base de
acceso aleatorio, podemos irlos descifrarlos en paralelo. Pero el
descifrado en modo CBC ha de hacerse en serie, manipulando los bloques
de datos de uno en uno. En cuanto a la propagación de errores, existe
pero es pequeña. Si en modo ECB un error en un bloque cifrado impide
leer un bloque en texto llano, el mismo error en modo CBC afecta a dicho
bloque y a un bit del bloque siguiente. Nada más. Se dice que el modo
CBC de autorrecuperativo, lo que significa que después de esos dos
bloques erróneos el sistema sigue descifrando textos de forma normal.
También hay que tener en cuenta que un atacante puede añadir bloques de
datos si éstos se colocan al final del texto o mensaje.
Un problema común a los modos ECB y CBC es el de sincronía. Si,
por error, se introduce o se pierde un bit del conjunto de datos
cifrados (por una transmisión errónea, por ejemplo), el texto llano que
se obtiene resulta ilegible. Si no se introducen técnicas capaces de
detectar y corregir variaciones en el texto cifrado, un sólo bit
alterado nos convertirá el resto del texto cifrado en basura. Existe una
variación del modo CBC en la cual el texto llano se puede ir cifrando en
bloques más pequeños. Es decir, si el algoritmo de cifrado funciona en
bloques de 128 bits, el modo CBC nos permite cifrar en bloques de 64
bits, o de 16, o incluso de uno sólo. Este modo, llamado Modo de
Retroalimentación Cifrado (CFB, Cipher-FeedBack mode), es más complejo,
pero elimina los errores de sincronización. Otra variante, llamada Modo
de Retroalimentación de Salida (OFB, Output-FeedBack mode), es algo más
sencilla que la CFM. Tiene la ventaja que el error en un bit cifrado
solamente afecta a un bit de texto llano -lo que cierra las puertas a
algunos tipos de ataques-, pero también tiene errores de sincronización:
un sólo bit añadido o eliminado en el mensaje cifrado, y estamos fritos.
Con todo ello, las recomendaciones de Bruce Schneier en su libro
"Applied Cryptography" sobre los cuatro modos son los siguientes:
- ECB. Es el más simple y rápido, pero también el más
vulnerable. No se recomienda para cifrar mensajes,
- CBC. Es el mejor para cifrar archivos, ideal para
aplicaciones basadas en software (como bases de datos).
- CFB. Es el modo "de rigueur" para cifrar flujos de datos
transmitidos, cuando cada carácter ha de ser tratado individualmente,
como los enlaces entre servidor y terminal. Suele usarse en sistemas de
alta velocidad donde no se puede permitir ninguna propagación de
errores.
- OFB. Muy bueno en situaciones donde pueda haber errores, ya
que no los propaga.
Visto lo visto, nos queda claro que el modo ECB es el menos
seguro, ya que entre otras cosas permite notar patrones en el texto
cifrado. Eso nos permite poder entender mejor un artículo criptográfico
que apareció recientemente, y que ha provocado mucho revuelo. Una de las
aplicaciones de ECB es el cifrado de volúmenes cifrados. Tales bichos
son, sencillamente, grandes archivos cifrados que, al descifrarlos, se
convierten en carpetas enteras (incluso unidades de disco virtuales) en
nuestro disco duro. No es factible usar otros modos de encadenamiento en
este caso, porque de hacerlo el sistema tendría que re-cifrar todo el
volumen cada vez que yo modifique algún archivo de éste, convirtiendo
así un volumen de acceso aleatorio en uno de acceso secuencial, mucho
más lento de manejar.
Puesto que el modo EBC, como hemos visto, es vulnerable, los
fabricantes introducen añadidos tales como usar una clave que cambie
para cada posición del volumen, o de algún modo hacer que el proceso de
cifrado, aun con la misma clave, sea dependiente de la posición en el
volumen cifrado. Sin embargo, seamos sinceros, ¿cuántos de los usuarios
de este tipo de cifrado conoce este tipo de detalles. Yo mismo me he
tenido que empollar el libro del tito Bruce, lo reconozco. Así que, si
alguien dice que puede extraer información de una partición cifrada, nos
entra el pánico.
Algo así pasó hace poco cuando C. B. Roellgen, de la empresa PMC
Ciphers Inc, escribió un artículo con el título de "Visualización de
debilidades potenciales de implementaciones existentes de cifrado en
software comercial para disco". El autor muestra cómo una imagen cifrada
en modo ECB permite adivinar contornos de la imagen original. Para ello,
toma una fotografía reducida a cuatro colores: blanco, negro y dos tonos
de gris. Al cifrar con AES, se observa cómo las principales
características de la foto son aún visibles. El truco consiste en que,
al usar ECB puro y duro, las zonas de color uniforme se convierten en el
mismo tono de "color cifrado".
Es decir, nos están mostrando la obviedad de que iguales bloques
de texto llano se convierten en bloques de texto cifrado iguales a su
vez entre sí. Pero claro, si no sabemos la letra pequeña, lo único que
vemos es una foto cifrada cuyos contornos siguen siendo visibles aunque
de forma más borrosa (lo que se debe a que hay que tomar un puñado de
bits para formar un bloque para cifrar). Cuando utilizan un modo ECB
combinado con un parámetro dependiente de la posición de cada bit en la
foto, la fotografía se convierte en un conjunto de puntos aleatorios sin
patrones que podamos visualizar. Todo ello acompañado de código fuente
para que podamos comprobarlo en caso de duda.
¿Por qué publica este investigador lo evidente? En mi opinión,
para asustar. El autor, dando un paso más, afirma lo siguiente.
Imaginemos dos volúmenes cifrados, el original (1) y una copia exacta
(2). El volumen 1 contiene la fotografía, en tanto que el volumen 2 no
contiene nada, solamente ceros. Lo que dice este señor es que podemos
restar ambos volúmenes (es decir, hacer un XOR entre cada bit del
volumen 1 y el bit de la misma posición en el volumen 2), y al hacerlo
aparece el contorno de la fotografía, más o menos reconocible.
No es difícil ver por qué. Si la fotografía sólo tiene cuatro
colores, uno de ellos será el blanco, que representamos con ceros. En el
volumen 1, por tanto, las partes de la fotografía en blanco se cifrarán
de igual forma que los bits del volumen 2 que se encuentren en la misma
posición. Y, al hacer un XOR, esas partes aparecen. En el artículo, lo
sacan de color negro (restan en lugar de sumar), pero las partes que
aparecen son las blancas: la cara de la chica y su camiseta. El
resultado será igual si usamos ECB con una clave dependiente de la
posición, porque estamos comparando bits en la misma posición en ambos
volúmenes.
El propio artículo reconoce a las claras que "es la consecuencia
lógica de cifrar información idéntica con idéntica clave". De hecho,
esto es solamente posible porque el volumen cifrado 2 no fue creado,
sino copiado, lo que hace que tenga tanto la misma clave como el mismo
vector de inicialización (IV) del volumen 1. De haber creado el volumen
2 independientemente y haberlo dejado vacío, esto no hubiera sido
posible. A fin de cuentas, no se suelen crear volúmenes nuevos mediante
copypaste.
Ahora es donde viene el motivo. Todo el artículo está enfocado a
presentar un problema y, al final de todo, afirmar que hay un programa
llamado TurboCrypt, cuya última versión evita este problema. Este señor
trabaja, como hemos dicho, para PMC Ciphers. ¿Y adivinan qué empresa
fabrica TurboCrypt? !Premio!
La verdad es que todo el tema de PMC y TurboCrypt es hilarante.
Cuando leí el artículo por primera vez, me sonó un poco raro. Reconozco
que me perdí en el artículo, parte por el rollo de código fuente que
incluyen (innecesariamente, creo yo), parte por la sensación de estar
leyendo cómo inventaban la rueda. Cuando le hice notar a Bruce Schneier
sobre el artículo, su respuesta fue tajante: "Sólo están notando
patrones cuando alguien cifra en modo EBC. Nada nuevo ... y usar ECB es
una bobada". Al día siguiente, publicó el asunto en su blog
(http://www.schneier.com/blog/archives/2008/10/new_attack_agai.html, se
incluye enlace al artículo de PMC) donde lo calificaba de "intento
descarado de atraerse publicidad". Ya en 2003, Bruce habló de PMC en
estos términos:
"PMC Ciphers. La descripción de la teoría está tan llena de
pseudo-criptografía que es divertida de leer. Las hipótesis se presentan
como conclusiones. La investigación actual se especifica mal o se
ignora. El primer enlace es un artículo técnico con cuatro referencias,
tres de ellas escritas antes de 1975. ¿Quién necesita treinta años de
investigación criptográfica cuando tienes teoría de cifrado
polimórfico?"
¿Cifrado polimórfico? Pues sí que suena raro. De hecho, tan raro
que en cuanto abrí la página de PMC Ciphers http://www.turbocrypt.com
comencé a oler a "aceite de serpiente". Visto cómo son los americanos,
no resulta raro toparse, lo primero de todo, con una foto de la habitual
pelirroja escotada (la misma del artículo, por cierto). También podemos
considerar como exageración comercial las frases estilo "La herramienta
definitiva ... ninguna agencia gubernamental de este mundo podrá jamás
reventar TurboCrypt". Menos serio parece el concurso "rompa nuestro
sistema y le daremos un pastón", que incluye la típica perorata sobre
cuantísimas claves posibles habría que probar para vencer al sistema
mediante fuerza bruta.
Pero cuando leemos los detalles de su Cifrado Polimórfico
(PolyMorphic Cipher, o PMC) ... algunos detalles son para echarse a
reír, o cuando menos, a uno se le queda cara de bobo. En primer lugar,
se supone que su cifrado polimórfico, de 1024 bits, es tan estupendo que
uno puede usar en su lugar AES "si el usuario tolera una seguridad
menor" (TurboCrypt puede usarse con AES o con PMC, y la empresa afirma
que los usuarios prefieren PMC en un 80%). En otro lugar, dice que su
PMC se basa en cuatro algoritmos seguros (AES Rindjael, AES Twofish, RC6
y Mars), del que el usuario escoge uno; luego toma una especie de
generador de contraseñas y listo. En otro lugar, dicen que el sistema
toma dos contraseñas y las mete en una función hash. Parte del resultado
se usa !para compilar código máquina del algoritmo de cifra!
Lo más llamativo de TurboCrypt, en mi opinión, es la forma en
que se picaron con Bruce Schneier. El enlace que invita a romper su
cifra dice "Intente hacerlo mejor que Bruce Schneier. Rompa el Cifrado
Polimórfico". Justo encima, otro enlace nos lleva a una nota de la
empresa en la que, entre otras cosas, nos recuerda que la empresa en que
traba Bruce, BT Counterpane, "es competidora de PMC Ciphers, Inc. y que
es improbable que alguien con conexiones con los militares de EE.UU.
esté realmente interesado en hacer públicos algoritmos de cifrado
realmente seguros".
Frente a los ataques de Schneier de 2003, PMC Ciphers afirma que
la NSA usa su sistema de cifra, así que ha de ser bueno; y que, lo mismo
hasta lo han hecho bien y todo. Llegan incluso a apoyar los algoritmos
propietarios (esto es, secretos) y a recelar incluso del algoritmo de
cifra AES. ¿El motivo? La NSA tiene algoritmos propietarios, así que han
de ser algo bueno. Y aluden incluso a las fuerzas del mercado:
"¿Cuántos individuos y empresas van a invertir el dinero, tiempo
y esfuerzo necesario para desarrollar nueva tecnología de cifrado, si
luego lo regalan? La verdad pura y dura es que el capitalismo, el
potencial para hacer beneficios, es una de las mayores fuerzas que
impulsan el desarrollo de nuevas tecnologías. Eliminar esta fuerza del
desarrollo del cifrado sólo nos hará más débiles a largo plazo"
A la vista de la tormenta bursátil que nos azota estos días, no
creo que el argumento les sirva de algo. Y espero que eso que denominan
"activos tóxicos" no se refiera al aceite de serpiente de ciertas
empresas de encriptación.
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CRIPTOGRAFÍA HISTÓRICA
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Los primeros criptógrafos - corrección
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Como algunos lectores han notado, el artículo "Los primeros
criptógrafos" del mes pasado contiene algunas erratas. Los diablillos
del copypaste hicieron de las suyas, sustituyendo una "e" en lugar de
"L". Entre otras cosas, criptografiaron de mala manera el cifrado
atbash, que debería ser como sigue:
"La transformación de Babilonia en Sesac se hizo mediante una
sustitución monoalfabética llamada "atbash". En una sustitución
monoalfabética, cada letra se convierte en un solo elemento cifrado (que
puede ser otra letra, un número, un signo o cualquier combinación de los
anteriores). En el atbash, se trata de sustituir el alfabeto mediante un
alfabeto escrito en orden contrario. Usando el alfabeto latino actual,
tendríamos:
Texto llano: A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V X Y Z
Texto cifrado: Z Y X V U T S R Q P O N M L K J I H G F E D C B A
De esta forma, BABILONIA se convertiría en YZYQNKLQZ. En el
alfabeto hebreo, BABEL (BBL) se convierten en SH-SH-K (Sheshak o Sesac).
Una transformación similar convierte los habitantes de "leb kamai" en
"kasdim" (caldeos) en Jeremías 51:1. Existe en la Biblia una segunda
transformación, denominada "albam", similar al atbash. Junto con el
atbah, forman un trío de sustituciones conocidas en el lenguaje hebreo
desde la antigüedad. Por ese motivo, no puede considerarse un lenguaje
criptográfico ya que la "clave" para cifrar descifrar es conocida e
inalterada."
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LIBERTAD VIGILADA
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España reconoce su presencia en ILETS
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[Extraído del libro "Libertad Vigilada", de Nacho García Mostazo, con
permiso del autor]
Segunda parte, capítulo 16:
El 10 de abril de 2002, José Luis Centella, diputado de
Izquierda Unida en el Congreso, presentó una pregunta parlamentaria al
Gobierno sobre ILETS y la participación española en este "seminario".
Centella afirmaba que, "según diversos informes del Parlamento Europeo,
España participa desde 1993 en reuniones internacionales de seguridad de
las telecomunicaciones denominadas ILETS" y aseguraba que "el Congreso
de los Diputados, hasta el momento, no ha tenido conocimiento alguno de
tales encuentros", pese a que habían "asistido representantes del Reino
de España", por lo que pedía al Ejecutivo que explicara su implicación
concreta en ILETS. [1]
La respuesta tardó casi dos meses en llegar. Lleva fecha del 7
de junio de 2002, aunque no se publicó en el Boletín Oficial de las
Cortes Generales hasta el 1 de julio. El Ejecutivo afirmaba, intentando
quitarle importancia, que "ILETS es una reunión informal en la cual
participan, desde el año 1993 y por invitación, policías de los países
de la Unión Europea y terceros países, y en la que se trata la
problemática de la interceptación legal de los nuevos sistemas de
telecomunicaciones". En concreto, "acuden funcionarios del Cuerpo
Nacional de Policía especialistas en materia de telecomunicaciones e
interceptación legal de las mismas". En cuanto a la participación
española, el Gobierno matizaba afirmando que "están representadas las
agencias invitadas, no los distintos países". [2]
A continuación, explicaba que, "dentro del seminario, existe un
Comité Técnico Permanente (STC) y un Grupo de Trabajo de Política y
Legislación (LPWG), cuyos trabajos se centran en la puesta en común de
los desarrollos nacionales en el ámbito general de la interceptación de
las comunicaciones, tanto desde el punto de vista de las soluciones
técnicas, como en materia de legislación. Asimismo, estos grupos están
en permanente comunicación con las agencias de normalización europeas
ETSEI (Instituto Europeo de Normalización de las Telecomunicaciones) y
estadounidense CALEA (Acta de Asistencia en Comunicaciones para las
Agencias de Interceptación en Estados Unidos), donde se trata de
defender posiciones en común, como puede ser la Resolución del Consejo
de 17 de enero de 1995 sobre la interceptación legal de las
telecomunicaciones". El Ejecutivo se refería a la Resolución del Consejo
que adoptó el documento "IUR 1.0" elaborado por ILETS. Como se ha
mencionado, este documento se aprobó en secreto el 17 de enero de 1995,
pero no se publicó en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas
hasta pasados 22 meses, el 4 de noviembre de 1996. [3]
Centella también preguntaba si se había celebrado alguna reunión
de ILETS en España, a lo que el Gobierno contestó que "en España no ha
tenido lugar ninguna reunión de ILETS como tal pero, en octubre de 1998,
se reunieron en Madrid, en instalaciones de la Dirección General de la
Policía, los dos Grupos de Trabajo anteriormente mencionados", lo cual
venía a confirmar lo revelado por Duncan Campbell sobre la reunión en
Madrid para preparar la revisión del documento "IUR 1.0". En su
respuesta, el Ejecutivo también explicaba que estos encuentros
"constituyen una herramienta más del trabajo para la mejora de la
eficacia en la función policial. Por ello, se intenta participar en
todas las reuniones donde se traten temas de interés para la labor
policial al efecto de estar perfectamente informados de los avances
técnicos y legislativos a nivel mundial". En cuanto a la necesidad
manifestada por el diputado de Izquierda Unida para que el Gobierno
mantenga informado al Parlamento sobre estas cuestiones, la respuesta
fue contundente: "Su celebración no está sujeta a especiales requisitos
en cuanto a comunicaciones [...], ni en cuanto al suministro de
información que proceda a los organismos institucionales que la
demanden."
Por último, José Luis Centella preguntó sobre la adaptación de
las resoluciones adoptadas en ILETS a la legislación española. Aunque el
Gobierno ya había mencionado la Resolución del Consejo de la Unión
Europea del 17 de enero de 1995, amplió esta información detallando cuál
es el procedimiento habitual que se sigue: "Los temas tratados se llevan
al Consejo Europeo a través de los Grupos de Trabajo de Cooperación
Policial, a los que pertenecen muchos de los representantes de las
agencias que acuden a ILETS." Así pues, el Ejecutivo estaba revelando
que los funcionarios de los Grupos de Trabajo de Cooperación Policial en
la Unión Europea, que son quienes redactan los informes "ENFOPOL", son
los mismos empleados públicos que también acuden a las reuniones de
ILETS, lo cual es especialmente importante para la investigación que nos
ocupa, ya que confirma la relación directa del FBI y la NSA en la
redacción de los documentos aprobados por las instituciones de la UE.
Pero de todas las preguntas formuladas por el diputado de
Izquierda Unida, el Gobierno sólo dejó una sin contestar: ¿Quién
organiza estos encuentros? Gracias al Parlamento Europeo podemos saber
que ILETS fue una idea del FBI en colaboración con la NSA. En su
respuesta, el Ejecutivo sí explicó que los funcionarios policiales
acuden a ILETS "por invitación" y en compañía de sus homólogos de otros
Estados de la Unión Europea y de "terceros países", pero no especificó
de qué países y, sobre todo, no dijo que la idea partió de Estados
Unidos, la nación responsable de la mayor red global de interceptación
de las comunicaciones. Es posible que ese dato no tuviera demasiada
relevancia para el Gobierno español, aunque también podríamos pensar que
prefirió ocultarlo, quizá por su, cada vez más, creciente "amistad" con
Norteamérica.
[1]. Documento 184/027764. Pregunta escrita al Gobierno. Boletín
Oficial de las Cortes Generales. Serie D, número 342, de 24 de abril de
2002. P. 44.
[2] Documento 184/027764. Respuesta escrita del Gobierno.
Boletín Oficial de las Cortes Generales. Serie D, número 381, de 1 de
julio de 2002. Pp. 128 y 129.
[3]. NOTA: Hemos respetado la cita literal del Gobierno, aunque
comete varios errores graves en ese párrafo. Cuando se refiere a CALEA,
el Ejecutivo se equivoca porque ese término se refiere a la Ley de
Asistencia en Comunicaciones para los Cuerpos de Seguridad
norteamericanos, no a una agencia estatal de normalización en Estados
Unidos. Asimismo, cuando cita a la agencia europea ETSEI, probablemente
se trate de una equivocación en la transcripción, pero el acrónimo
correcto es ETSI (European Telecommunications Standards Institute).
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Página del Boletín Enigma (incluyendo números atrasados):
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(c) Arturo Quirantes 2008.
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Hash: SHA1
Boletín del Taller de Criptografía de Arturo Quirantes
http://www.cripto.es
Número 64 1 de Noviembre de 2008
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EDITORIAL
TEMAS DE ACTUALIDAD
- Más sustos inalámbricos
CRIPTO 101
- Encadenando bloques
CRIPTOGRAFÍA HISTÓRICA
- Los primeros criptógrafos - corrección
LIBERTAD VIGILADA
- España reconoce su presencia en ILETS
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EDITORIAL
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Si hay algo que mantenía yo con ilusión desde hace tiempo, era
que algún día las máquinas Enigma compradas por Franco aparecerían como
por arte de magia. Descubrí una en el Museo Militar de Madrid. El resto,
al menos una buena parte, aparecieron recientemente en el cuartel
general del Ejército español. No vamos a hablar de ellas hoy, pero
palabrita de honor que pronto les dedicaremos el espacio que se merecen.
En el apartado extremo, desde Viena nos vienen noticias sobre
los últimos avances en criptografía cuántica. Tanto en un caso como en
el otro, la moraleja es la de siempre: !cuánto camino queda aún por
delante! Los descubrimientos tipo "state-of-the-art" (que en usalandés
significa algo así como "lo último de lo último") se suceden mes tras
mes, y las sorpresas que nos guarda aún la musa de la Historia parecen
no tener fin.
Entre medias, seguimos con noticias que, sin ser de actualidad,
enlazan con acontecimientos que ya hemos relatado, sean fallos en
seguridad inalámbrica o anuncios de supuestos avances criptográficos
para vender más. Creo que este boletín satisfará a todos, puesto que de
todo hablamos hoy.
Por otro lado, en el apartado "mi ombligo y yo", este mes pasado
apareció un artículo dedicado a este que firma ... en una revista tan
poco criptográfica como Más Allá, una publicación mensual de temas de
ciencias ocultas. Está disponible en Internet, y me sacan guapo y todo
(http://www.masalladelaciencia.es/historico-de-revistas/numero_236).
Posteriormente, fui entrevistado por dos cadenas de radio para sendos
programas de ocultismo, lo que me hace sospechar que la creencia de que
la criptografía es cosa de brujas sigue estando muy arraigada. !Y se
reían de Felipe II cuando acusó al criptógrafo francés Viete de
brujería!
Y, hace tan sólo unos minutos, recibio nuevas de que José Ramón
Soler Fuensanta, amigo de la cripto y de este boletín, va a aparecer en
el próximo programa de Cuarto Milenio. Si esto crea moda, me parece que
vamos a tener que reconvertirnos en parapsicólogos, echar las cartas o
algo así. Por de pronto, justo a continuación tenéis un artículo sobre
criptografía wifi que, por pura casualidad, se titula "más sustos
inalámbricos". Criptoterror en estado puro ... o no tanto. Feliz noche
de Halloween.
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TEMAS DE ACTUALIDAD
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Más sustos inalámbricos
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Las redes inalámbricas son un riesgo para la seguridad. El
motivo es sencillo: para acceder a ellas no hay más que poner una
antena. Las comunicaciones por cable requieren que el atacante tenga
acceso físico (o bien que sea un gobierno, y esgrimiendo razones de
seguridad obligue a las operadoras a concederle ese acceso, pero esa es
otra historia), pero las ondas pertenecen al primero que las capte. Los
soviéticos lo sufrieron en sus propias carnes. Creyendo que las
microondas no podían ser interceptadas desde el espacio, las usaron para
dotar de cobertura de comunicaciones su vasto territorio. Los
norteamericanos, a la chita callando, ingeniaron una forma de captar
dichas ondas, lanzaron al espacio una red de satélites espía Ryolite, y
se pusieron literalmente las botas durante más de una década.
La contramedida es obvia: cifremos la señal. Y la contramedida a
dicha contramedida también lo es: criptoanalicemos la cifra, ataquemos
mediante fuerza bruta, aprovechemos cualquier vulnerabilidad en el
sistema. Los soviéticos cerraron su ventana de vulnerabilidad hace años,
conscientes de lo que se jugaban. ¿Pero qué hay de todos los usuarios de
Internet que usan conexiones wifi?
Ya en boletines pasados hablamos de fallos asociados al
algoritmo WEP, usado hasta ya mismo para cifrar comunicaciones wifi
("WEP, inseguridad inalámbrica", Boletín ENIGMA 52, y algunos
editoriales). Por desgracia, muchas telecos siguen dando a sus clientes
routers inalámbricos que no aceptan más que el protocolo WEP, y al
usuario medio eso le parece más que suficiente. Afortunadamente, tenemos
el protocolo WPA (Wifi Protected Access), mucho más resistente.
Algún día analizaremos WPA como se merece. Hoy, en cambio, vamos
a asustarnos un poco. Aunque WPA incorpora un proceso de cifrado como
WEP, es más fuerte, ya que usa claves de 128 bits junto con un sistema
de verificación de mensajes. Una versión más avanzada, WPA2, incorpora
el algoritmo de cifra simétrica AES, y cumple totalmente con el estándar
802.11i. Parece que no hay vulnerabilidades criptográficas, al menos que
se sepa a día de hoy. Entonces, ¿por qué una empresa nos dice que WPA
está poco menos que muerto?
La empresa de marras es Elcomsoft, una compañía que lleva casi
veinte años diseñando software para recuperación de datos, o para que
nos entendamos, para romper cifras. Es el tipo de programa que necesita
un usuario que ha olvidado su contraseña para abrir su documento zip,
word o de otros tipos. También está especializada en software de
análisis forense, lo que resulta especiamente útil si el señor Grissom
quiere leer los mensajes que oculta el malo en su ordenador. Los
productos de Elcomsoft incorporan métodos de fuerza bruta (probar todas
las contraseñas posibles) y de ataques de diccionario (comprobar si la
contraseña se encuentra en una lista de palabras de uso común). Sus
programas forenses llegan incluso a examinar el disco duro entero,
elaborar diccionarios de posibles contraseñas y probarlas una a una.
Elcomsoft (que, para mayor ironía, es rusa) anunció hace unos
días un par de novedades. La primera es que la nueva versión de su
programa de recuperación de claves (Distributed Password Recovery) puede
ahora funcionar en un ordenador a una velocidad 20 veces superior.
¿Cómo? Pues mediante el ingenioso truco de aprovechar la potencia de
cálculos de los chips (GPU) de las tarjetas gráficas. Todos estábamos
preocupados de cuánto puede hacer la CPU del ordenador, y no caíamos en
la cuenta de que en la actualidad las tarjetas gráficas tienen una
potencia endiablada. De hecho, Elcomsoft afirma que su programa puede
probar más de mil millones de contraseñas por segundo. Esto significa
probar todas las contraseñas posibles de ocho letras en menos de cuatro
minutos. ¿Comenzamos a asustarnos ya?
Bien, en realidad esto no es un problema nuevo. Ya sabemos que
la potencia de cálculo de los ordenadores actuales aumenta que es una
barbaridad, y no sólo ellos sino también cualquier otro cacharro que
pueda ejecutar operaciones matemáticas. En la década de los 90, yo
conseguí simular datos de dispersión de luz mediante la llamada teoría
de Mie en una hoja de cálculo; hacer unos meses, un colega mío lo
consiguió usando ... un teléfono móvil. A partir de ahora, los
documentos que ciframos en zip, o los de Office, tendrán que usar
contraseñas más seguras. Qué le vamos a hacer, hoy las ciencias
adelantan que es una barbaridad. Y si bien el paquete completo de
programas sobrepasa los mil euros de precio, también es cierto que
existen las redes p2p y la gente dispuesta a compartir.
Sin embargo, los rusos de Elcomsoft nos han dado un segundo
susto. O, al menos, lo han intentado. Aprovechando que el Pisuerga pasa
por Valladolid, se descuelgan con esto:
"Con la última versión de Elcomsoft Distributed Password
Recovery (EDPR), es ahora posible reventar la proteción WPA y WPA2 en
redes Wi-Fi hasta cien veces más rápido ... sólo necesita interceptar
unos paquetes (con cualquier sniffer de red que pueda exportar datos en
format tcpdump) para efectuar el ataque" Es decir, se atreven incluso a
pronosticar la muerte de WPA2, que utiliza el algoritmo AES de 256 bits.
Bien, un par de cosas. En primer lugar, usar AES no significa
gran protección si todo lo que usamos para activarlo son claves de 6-8
caracteres, y aquí está la vulnerabilidad de todo lo que protejamos
mediante contraseña. EDPR busca contraseñas en WPA y WPA", igual que lo
hace en los documentos de Office.
En segundo lugar, el ataque no es nuevo, en el sentido de que ya
se sabía que esnifar algunos paquetes permitía, en principio, romper el
sistema. La cuestión, por supuesto, estriba en el "en principio". El
protocolo WPA necesita, para su activación, nada menos que 8192 llamadas
al protocolo SHA1, lo que significa un total de 15 millones de
operaciones. En un procesador Xeon usando el programa Aircrack, se
pueden hacer unas 650 comprobaciones de contraseña por segundo. Con el
aumento de Elcomsoft, quizá llegue a 10.000-20.000 contraseñas por
segundo, lo que significa siglos para descubrir una contraseña de ocho
letras.
Es decir, que su superprograma se meriende mil millones de
contraseñas en ataques a documentos de Office no significa, ni mucho
menos, que WPA esté en riesgo. Más aún, ¿qué "salto cuántico" significa
un aumento de veinte, o de cien? Mucho para mí y mi pequeño portátil,
seguro, pero ya hay grandes recursos a disposición incluso de un usuario
individual. Más parece que Elcomsoft haya querido aprovechar el tirón
mediático usando como cebo WPA. Quizá el año que viene lo intenten con
los algoritmos de telefonía GSM: "ahora se pueden interceptar teléfonos
cien veces más rápido".
El problema es que algunos consultores de seguridad han caído en
el juego. O al menos, uno, un tal David Hobson, de la empresa de
consultoría de seguridad Global Secure Systems, quien en diversos medios
de Internet se ha mostrado muy preocupado, hasta el punto de afirmar que
"el descifrado de los sistemas WPA y WPA2, mediante fuerza bruta, usando
procesamiento en paralelo ha estado en el horizonte de las posibilidades
teóricas desde hace algún tiempo". Si usted, querido lector, sabe leer
entre líneas, habrá visto que eso y nada es lo mismo. Es como decir que,
si juego cinco números a la lotería en lugar de uno, la posibilidad de
que me toque es más probable.
No olvidemos, por otro lado, que la contraseña usada en las
redes wifi puede ser mucho más larga que ocho caracteres. La mía tiene
... hmm, mejor no os lo digo. No es necesario que la introduzcamos cada
vez que nuestro wifi se conecta a la red, y podemos guardarla con
comodidad dentro de un CD o un lápiz USB para cuando la necesitemos. El
avance (por llamarlo así) de Elcomsoft no sirve más que para los que
usen una contraseña débil y corta.
Es posible que algún día aparezca un método de reventar WPA. A
la larga, me huelo que la facilidad con que se captan paquetes del éter
puede acabar con estos protocolos de cifrado. Pero de momento, WPA
parece resistir, y no debemos caer en el pánico creado por una empresa
que vende software.
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CRIPTO 101
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Encadenando bloques
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Existen dos grandes tipos de algoritmos de cifrado simétrico: de
flujo y de bloque. Los algoritmos de bloque (Block Ciphers) operan con
"bloques" de varios bits, en tanto que los algoritmos de flujo (Stream
Ciphers) operan sobre bits individuales. Un algoritmo de flujo sería
algo así como un taxi, que en cuanto el viajero sube sale disparado. Por
contra, el algoritmo de bloque sería como un autobús que no sale de la
estación hasta que todos los asientos estén ocupados. Ambos tipos de
algoritmos tienen sus peculiaridades, y hoy vamos a ver los
correspondientes a algoritmos de bloque.
La mayoría de los algoritmos simétricos que nos suenan son de
tipo bloque: DES, IDEA, AES. Tienen asignado un tamaño de clave, que
también es el tamaño del texto llano que procesa. Por ejemplo, DES tiene
una clave de 64 bits, o lo que es lo mismo, de 8 bytes. Esto significa
que toma un mensaje M de 64 bits y lo cifra mediante una clave k para
dar un bloque cifrados C de 64 bits de tamaño. Matemáticamente, podemos
representar el algoritmo de cifra como una función E que depende tanto
del mensaje M como de la clave k: C=Ek(M). Como el algoritmo es
simétrico, la función de descifrado es igual que la de cifrado, de forma
que M=Ek(C).
Sencillo hasta aquí, ¿no? Sin embargo, cuando tenemos un mensaje
más largo, las cosas se complican. Por supuesto, podemos dividirlo en
bloques de N bits: M1, M2, M3 ... Mn. Pero ahora, el resultado de cifrar
el bloque Mn puede depender tanto de la función E y de la clave k como
de los bloques que hemos cifrado anteriormente. Es decir, la ruta del
autobús 13 dependerá del recorrido que hayan efectuado los autobuses que
le precedieron. El modo en que tal dependencia sucede puede afectar a
las prestaciones de la cifra, pero también -lo que es más grave- a la
seguridad del sistema.
Vamos a ilustrarlo. Seguro que a más de uno le ha resultado raro
eso de que el cifrado de un bloque dependa de los bloques anteriores.
¿Por qué complicarse la vida? ¿No podemos, sencillamente, cifrar cada
bloque con la clave y dejarnos de monsergas? Sí, podemos. De hecho, ese
es el denominado Modo de Libro de Código Electrónico (Electronic
Codebook Mode, ECB). En el EBC, el cifrado de cada bloque es
independiente, como si los demás no existiesen:
C1 = Ek(M1)
C2 = Ek(M2)
C3 = Ek(M3)
...........
Cn = Ek(Mn)
Es el modo que, a priori, nos parece el más natural. Cada bloque
de texto llano se cifra de modo independiente, lo que resulta muy útil
al cifrar bases de datos de acceso aleatorio, ya que no necesitamos
cifrar de nuevo toda la base cuando añadimos, alteramos o borramos parte
de ella. Es la forma más rápida de cifrar, y la verdad, uno al principio
puede plantearse por qué pensar siquiera que hay otras formas de cifrar.
El problema con el modo de encadenado EBC (es decir, cuando no
hay modo encadenado en absoluto) es que resulta vulnerable a ciertos
tipos de ataques. Por fijar conceptos, imaginemos una base de datos con
la lista de clientes de un banco: nombre, número de cuenta, saldo.
Supongamos que el criptoanalista tiene acceso a toda la base de datos
(cosa que, a tenor de las noticias sobre robos de bases de datos, fallos
de vulnerabilidad y pérdidas accidentales, cada vez es menos raro).
Digamos que de algún modo, el atacante tiene al menos parte de la
información de dicha base de datos en texto llano. Eso le permite
conocer, o al menos deducir, parte de los datos. Por ejemplo, digamos
que examina la base de datos, cifrada, y comprueba que hay diversas
cadenas alfanuméricas que se repiten. ¿Puede tratarse de saldos en
números redondos? Quizá "928hng4l" significa "diez mil", o "kkwg972c" es
un nombre de pila común.
Puede que, rebuscando en mi basura, haya podido relacionar mis
datos bancarios con ciertos textos cifrados en la base de datos. Voy a
simplificar al máximo. Digamos que el lunes, yo soy el único cliente del
banco que hace una operación de retirada de fondos entre las 10:05 y las
10:06 de la mañana. El enemigo accede a la base de datos y averigual
cuál ha sido la única línea de la base de datos que ha sido alterada. De
ese modo, o mejor dicho, de forma similar pero más compleja, un atacante
puede hacer estudios estadísticos sobre el texto cifrado para obtener al
menos parte de la información sin saber la clave.
He aquí el esquema de un ataque alternativo. Imaginemos que el
Banco A envía un mensaje electrónico al Banco B, en el que se detalla
una transferencia a un cliente de este último. Por algún motivo, todo el
paquete de datos está cifrado con la misma clave. Los datos de la
transferencia están divididos en bloques: un bloque para el nombre del
banco emisor, uno para el del banco receptor, tres para el del nombre
del destinatario, uno para el de la cantidad depositada y dos para el
del número de cuenta final. Es decir, algo así como EE-RR-DDD-M-CC
Ahora bien, imaginen que yo quiero enriquecerme rápidamente. Así
haré lo siguente. En primer lugar, ordeno una transferencia legítima
EE-RR-DDD-M-CC desde mi cuenta en A a mi cuenta en B, y la intercepto. A
continuación, intercepto una transferencia de otra persona cualquiera,
digamos ee-rr-ddd-m-cc, le quito los bloques correspondientes al
destinatario y al número de cuenta por los míos, y los envío. Esa
transferencia fraudulenta (digamos ee-rr-ddd-M-CC). De ese modo, un
desconocido (ddd) a quien no tengo el gusto de conocer ha transferido
sobre el papel (bueno, sobre el cable) una cantidad de dinero M que ni
siquiera conozco a mi cuenta. Fíjense que no conozco la clave, no sé
quién es mi anónimo benefactor, y ni siquiera sé la cuantía de la
transferencia. Por supuesto, tarde o temprano el banco receptor se dará
cuenta de que el banco emisor no paga, se dirigirán al cliente y éste
dirá que no es cosa suya, pero para entonces yo ya he vaciado mi cuenta
y me he largado a las Seychelles, desde donde les estoy escribiendo bajo
el nombre supuesto de Arturo Quirantes.
Es decir, el mero hecho de que un mensaje esté cifrado no lo
protege contra diversos tipos de fraude. Podemos alterar la estructuras
de datos, montar ataques de denegación de servicio, el caso es echarle
imaginación. A ver qué les parece este: tomo una de esas transacciones
legítimas y la reproduzco un millón de veces. El banco receptor no sabe
de dónde viene esa montaña de dinero, pero se corre la voz y su
cotización se dispara; por contra, el del banco emisor se hunde ante las
noticias de retiradas masivas de fondos. Al final todo acaba volviendo a
la normalidad, pero mientras tanto yo me he forrado comprando acciones
de un banco y vendiendo las del otro.
De acuerdo, los bancos no son tontos. Hay sistemas que ponen en
marcha para evitar este tipo de fraudes. Pero permanece el hecho de que
permitir el cifrado de bloques de datos de forma independiente es un
riesgo de seguridad. Por ejemplo, los bloques de datos pueden ir
acompañados de un sello temporal o un código de autenticación de
mensajes. Otras aplicaciones tales como bases de datos aleatorios pueden
usar ECB sin problemas. En el caso de una partición cifrada, existe un
procedimiento que veremos algo más adelante.
También podemos ir un paso más allá y usar el encadenado, es
decir, hacer que el bloque idel mensaje dependa de lo que había en el
bloque i-1. De esta forma, si intento copiar y pegar el saldo de Bill
Gates, el resultado será una ristra sin sentido. De hecho, el encadenado
hace que el bloque cifrado Ci dependa del bloque cifrado Ci-1, que a su
vez depende del Ci-2, y así sucesivamente. Un problema que aparece es
que un fallo en uno de los bloques cifrados (por una mala encriptación,
fallos en el hardware, el software o la transmisión) puede propagarse a
los demás bloques. Se conocen diversos modos de encadenamiento, cada uno
de los cuales tiene sus ventajas e inconvenientes.
En primer lugar tenemos el modo de Encadenado de Bloque Cifrado
(CBC, Cipher Block Chaining). En el CBC, lo que se cifra no es el bloque
Mi de texto llano, sino una "suma" entre Mi y el bloque cifrado anterior
Ci-1:
Ci = Ek(Pi + Ci-1)
En la fórmula anterior, "i-1" es un subíndice, mientras que "+"
es una operación denominada XOR (Exclusive-OR). XOR, aplicado a dos
bits, nos da 0 si ambos bits son iguales, y 1 si los bits son distintos.
Esto es: 0+0=1+1=0, 0+1=1+0=1. Si se fijan bien, es una suma sin
acarreo. Esto significa que, en el modo CBC, "xoreamos" el bloque
cifrado anterior con el bloque llano actual, y a lo que sale le
aplicamos el algoritmo de cifrado. La operación inversa, el descifrado,
se hace de la siguiente forma:
Pi = Ci-1 + Ek(Ci)
Ya hemos mencionado algunas de sus ventajas. Como Ci depende de
Ci-1, no podemos sustituir un bloque cifrado por otro sin que el
resultado pase inadvertido. Sigue existiendo el problema de que dos
textos idénticos, sometidos a la misma clave, nos da el mismo texto
cifrado. Peor aún, dos textos con el mismo comienzo darán como resultado
el mismo texto cifrado hasta el punto en que comiencen las diferencias.
Este problema es muy habitual en archivos con idénticos encabezamientos
(documentos de Word, cartas estereotipadas, mensajes de e-mail, etc), y
nos recuerda que incluso en el mundo electrónico de hoy sigue siendo
válida la máxima de evitar las regularidades. Que ya no se use la
máquina Enigma no significa que comenzar los mensajes con "tengo el
gusto de comunicarle..." sea una buena idea. Para evitarlo, una práctica
habitual consiste en insertar al principio del texto una ristra de datos
aleatorios llamada Vector de Inicialización (IV). El IV no significa
nada, no aparece en el texto llano, y su única razón de ser es hacer que
cada texto sea único.
Hay un precio a pagar. En el modo ECB, era posible paralelizar
el proceso. Es decir, si necesitamos un centenar de datos en una base de
acceso aleatorio, podemos irlos descifrarlos en paralelo. Pero el
descifrado en modo CBC ha de hacerse en serie, manipulando los bloques
de datos de uno en uno. En cuanto a la propagación de errores, existe
pero es pequeña. Si en modo ECB un error en un bloque cifrado impide
leer un bloque en texto llano, el mismo error en modo CBC afecta a dicho
bloque y a un bit del bloque siguiente. Nada más. Se dice que el modo
CBC de autorrecuperativo, lo que significa que después de esos dos
bloques erróneos el sistema sigue descifrando textos de forma normal.
También hay que tener en cuenta que un atacante puede añadir bloques de
datos si éstos se colocan al final del texto o mensaje.
Un problema común a los modos ECB y CBC es el de sincronía. Si,
por error, se introduce o se pierde un bit del conjunto de datos
cifrados (por una transmisión errónea, por ejemplo), el texto llano que
se obtiene resulta ilegible. Si no se introducen técnicas capaces de
detectar y corregir variaciones en el texto cifrado, un sólo bit
alterado nos convertirá el resto del texto cifrado en basura. Existe una
variación del modo CBC en la cual el texto llano se puede ir cifrando en
bloques más pequeños. Es decir, si el algoritmo de cifrado funciona en
bloques de 128 bits, el modo CBC nos permite cifrar en bloques de 64
bits, o de 16, o incluso de uno sólo. Este modo, llamado Modo de
Retroalimentación Cifrado (CFB, Cipher-FeedBack mode), es más complejo,
pero elimina los errores de sincronización. Otra variante, llamada Modo
de Retroalimentación de Salida (OFB, Output-FeedBack mode), es algo más
sencilla que la CFM. Tiene la ventaja que el error en un bit cifrado
solamente afecta a un bit de texto llano -lo que cierra las puertas a
algunos tipos de ataques-, pero también tiene errores de sincronización:
un sólo bit añadido o eliminado en el mensaje cifrado, y estamos fritos.
Con todo ello, las recomendaciones de Bruce Schneier en su libro
"Applied Cryptography" sobre los cuatro modos son los siguientes:
- ECB. Es el más simple y rápido, pero también el más
vulnerable. No se recomienda para cifrar mensajes,
- CBC. Es el mejor para cifrar archivos, ideal para
aplicaciones basadas en software (como bases de datos).
- CFB. Es el modo "de rigueur" para cifrar flujos de datos
transmitidos, cuando cada carácter ha de ser tratado individualmente,
como los enlaces entre servidor y terminal. Suele usarse en sistemas de
alta velocidad donde no se puede permitir ninguna propagación de
errores.
- OFB. Muy bueno en situaciones donde pueda haber errores, ya
que no los propaga.
Visto lo visto, nos queda claro que el modo ECB es el menos
seguro, ya que entre otras cosas permite notar patrones en el texto
cifrado. Eso nos permite poder entender mejor un artículo criptográfico
que apareció recientemente, y que ha provocado mucho revuelo. Una de las
aplicaciones de ECB es el cifrado de volúmenes cifrados. Tales bichos
son, sencillamente, grandes archivos cifrados que, al descifrarlos, se
convierten en carpetas enteras (incluso unidades de disco virtuales) en
nuestro disco duro. No es factible usar otros modos de encadenamiento en
este caso, porque de hacerlo el sistema tendría que re-cifrar todo el
volumen cada vez que yo modifique algún archivo de éste, convirtiendo
así un volumen de acceso aleatorio en uno de acceso secuencial, mucho
más lento de manejar.
Puesto que el modo EBC, como hemos visto, es vulnerable, los
fabricantes introducen añadidos tales como usar una clave que cambie
para cada posición del volumen, o de algún modo hacer que el proceso de
cifrado, aun con la misma clave, sea dependiente de la posición en el
volumen cifrado. Sin embargo, seamos sinceros, ¿cuántos de los usuarios
de este tipo de cifrado conoce este tipo de detalles. Yo mismo me he
tenido que empollar el libro del tito Bruce, lo reconozco. Así que, si
alguien dice que puede extraer información de una partición cifrada, nos
entra el pánico.
Algo así pasó hace poco cuando C. B. Roellgen, de la empresa PMC
Ciphers Inc, escribió un artículo con el título de "Visualización de
debilidades potenciales de implementaciones existentes de cifrado en
software comercial para disco". El autor muestra cómo una imagen cifrada
en modo ECB permite adivinar contornos de la imagen original. Para ello,
toma una fotografía reducida a cuatro colores: blanco, negro y dos tonos
de gris. Al cifrar con AES, se observa cómo las principales
características de la foto son aún visibles. El truco consiste en que,
al usar ECB puro y duro, las zonas de color uniforme se convierten en el
mismo tono de "color cifrado".
Es decir, nos están mostrando la obviedad de que iguales bloques
de texto llano se convierten en bloques de texto cifrado iguales a su
vez entre sí. Pero claro, si no sabemos la letra pequeña, lo único que
vemos es una foto cifrada cuyos contornos siguen siendo visibles aunque
de forma más borrosa (lo que se debe a que hay que tomar un puñado de
bits para formar un bloque para cifrar). Cuando utilizan un modo ECB
combinado con un parámetro dependiente de la posición de cada bit en la
foto, la fotografía se convierte en un conjunto de puntos aleatorios sin
patrones que podamos visualizar. Todo ello acompañado de código fuente
para que podamos comprobarlo en caso de duda.
¿Por qué publica este investigador lo evidente? En mi opinión,
para asustar. El autor, dando un paso más, afirma lo siguiente.
Imaginemos dos volúmenes cifrados, el original (1) y una copia exacta
(2). El volumen 1 contiene la fotografía, en tanto que el volumen 2 no
contiene nada, solamente ceros. Lo que dice este señor es que podemos
restar ambos volúmenes (es decir, hacer un XOR entre cada bit del
volumen 1 y el bit de la misma posición en el volumen 2), y al hacerlo
aparece el contorno de la fotografía, más o menos reconocible.
No es difícil ver por qué. Si la fotografía sólo tiene cuatro
colores, uno de ellos será el blanco, que representamos con ceros. En el
volumen 1, por tanto, las partes de la fotografía en blanco se cifrarán
de igual forma que los bits del volumen 2 que se encuentren en la misma
posición. Y, al hacer un XOR, esas partes aparecen. En el artículo, lo
sacan de color negro (restan en lugar de sumar), pero las partes que
aparecen son las blancas: la cara de la chica y su camiseta. El
resultado será igual si usamos ECB con una clave dependiente de la
posición, porque estamos comparando bits en la misma posición en ambos
volúmenes.
El propio artículo reconoce a las claras que "es la consecuencia
lógica de cifrar información idéntica con idéntica clave". De hecho,
esto es solamente posible porque el volumen cifrado 2 no fue creado,
sino copiado, lo que hace que tenga tanto la misma clave como el mismo
vector de inicialización (IV) del volumen 1. De haber creado el volumen
2 independientemente y haberlo dejado vacío, esto no hubiera sido
posible. A fin de cuentas, no se suelen crear volúmenes nuevos mediante
copypaste.
Ahora es donde viene el motivo. Todo el artículo está enfocado a
presentar un problema y, al final de todo, afirmar que hay un programa
llamado TurboCrypt, cuya última versión evita este problema. Este señor
trabaja, como hemos dicho, para PMC Ciphers. ¿Y adivinan qué empresa
fabrica TurboCrypt? !Premio!
La verdad es que todo el tema de PMC y TurboCrypt es hilarante.
Cuando leí el artículo por primera vez, me sonó un poco raro. Reconozco
que me perdí en el artículo, parte por el rollo de código fuente que
incluyen (innecesariamente, creo yo), parte por la sensación de estar
leyendo cómo inventaban la rueda. Cuando le hice notar a Bruce Schneier
sobre el artículo, su respuesta fue tajante: "Sólo están notando
patrones cuando alguien cifra en modo EBC. Nada nuevo ... y usar ECB es
una bobada". Al día siguiente, publicó el asunto en su blog
(http://www.schneier.com/blog/archives/2008/10/new_attack_agai.html, se
incluye enlace al artículo de PMC) donde lo calificaba de "intento
descarado de atraerse publicidad". Ya en 2003, Bruce habló de PMC en
estos términos:
"PMC Ciphers. La descripción de la teoría está tan llena de
pseudo-criptografía que es divertida de leer. Las hipótesis se presentan
como conclusiones. La investigación actual se especifica mal o se
ignora. El primer enlace es un artículo técnico con cuatro referencias,
tres de ellas escritas antes de 1975. ¿Quién necesita treinta años de
investigación criptográfica cuando tienes teoría de cifrado
polimórfico?"
¿Cifrado polimórfico? Pues sí que suena raro. De hecho, tan raro
que en cuanto abrí la página de PMC Ciphers http://www.turbocrypt.com
comencé a oler a "aceite de serpiente". Visto cómo son los americanos,
no resulta raro toparse, lo primero de todo, con una foto de la habitual
pelirroja escotada (la misma del artículo, por cierto). También podemos
considerar como exageración comercial las frases estilo "La herramienta
definitiva ... ninguna agencia gubernamental de este mundo podrá jamás
reventar TurboCrypt". Menos serio parece el concurso "rompa nuestro
sistema y le daremos un pastón", que incluye la típica perorata sobre
cuantísimas claves posibles habría que probar para vencer al sistema
mediante fuerza bruta.
Pero cuando leemos los detalles de su Cifrado Polimórfico
(PolyMorphic Cipher, o PMC) ... algunos detalles son para echarse a
reír, o cuando menos, a uno se le queda cara de bobo. En primer lugar,
se supone que su cifrado polimórfico, de 1024 bits, es tan estupendo que
uno puede usar en su lugar AES "si el usuario tolera una seguridad
menor" (TurboCrypt puede usarse con AES o con PMC, y la empresa afirma
que los usuarios prefieren PMC en un 80%). En otro lugar, dice que su
PMC se basa en cuatro algoritmos seguros (AES Rindjael, AES Twofish, RC6
y Mars), del que el usuario escoge uno; luego toma una especie de
generador de contraseñas y listo. En otro lugar, dicen que el sistema
toma dos contraseñas y las mete en una función hash. Parte del resultado
se usa !para compilar código máquina del algoritmo de cifra!
Lo más llamativo de TurboCrypt, en mi opinión, es la forma en
que se picaron con Bruce Schneier. El enlace que invita a romper su
cifra dice "Intente hacerlo mejor que Bruce Schneier. Rompa el Cifrado
Polimórfico". Justo encima, otro enlace nos lleva a una nota de la
empresa en la que, entre otras cosas, nos recuerda que la empresa en que
traba Bruce, BT Counterpane, "es competidora de PMC Ciphers, Inc. y que
es improbable que alguien con conexiones con los militares de EE.UU.
esté realmente interesado en hacer públicos algoritmos de cifrado
realmente seguros".
Frente a los ataques de Schneier de 2003, PMC Ciphers afirma que
la NSA usa su sistema de cifra, así que ha de ser bueno; y que, lo mismo
hasta lo han hecho bien y todo. Llegan incluso a apoyar los algoritmos
propietarios (esto es, secretos) y a recelar incluso del algoritmo de
cifra AES. ¿El motivo? La NSA tiene algoritmos propietarios, así que han
de ser algo bueno. Y aluden incluso a las fuerzas del mercado:
"¿Cuántos individuos y empresas van a invertir el dinero, tiempo
y esfuerzo necesario para desarrollar nueva tecnología de cifrado, si
luego lo regalan? La verdad pura y dura es que el capitalismo, el
potencial para hacer beneficios, es una de las mayores fuerzas que
impulsan el desarrollo de nuevas tecnologías. Eliminar esta fuerza del
desarrollo del cifrado sólo nos hará más débiles a largo plazo"
A la vista de la tormenta bursátil que nos azota estos días, no
creo que el argumento les sirva de algo. Y espero que eso que denominan
"activos tóxicos" no se refiera al aceite de serpiente de ciertas
empresas de encriptación.
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CRIPTOGRAFÍA HISTÓRICA
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Los primeros criptógrafos - corrección
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Como algunos lectores han notado, el artículo "Los primeros
criptógrafos" del mes pasado contiene algunas erratas. Los diablillos
del copypaste hicieron de las suyas, sustituyendo una "e" en lugar de
"L". Entre otras cosas, criptografiaron de mala manera el cifrado
atbash, que debería ser como sigue:
"La transformación de Babilonia en Sesac se hizo mediante una
sustitución monoalfabética llamada "atbash". En una sustitución
monoalfabética, cada letra se convierte en un solo elemento cifrado (que
puede ser otra letra, un número, un signo o cualquier combinación de los
anteriores). En el atbash, se trata de sustituir el alfabeto mediante un
alfabeto escrito en orden contrario. Usando el alfabeto latino actual,
tendríamos:
Texto llano: A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V X Y Z
Texto cifrado: Z Y X V U T S R Q P O N M L K J I H G F E D C B A
De esta forma, BABILONIA se convertiría en YZYQNKLQZ. En el
alfabeto hebreo, BABEL (BBL) se convierten en SH-SH-K (Sheshak o Sesac).
Una transformación similar convierte los habitantes de "leb kamai" en
"kasdim" (caldeos) en Jeremías 51:1. Existe en la Biblia una segunda
transformación, denominada "albam", similar al atbash. Junto con el
atbah, forman un trío de sustituciones conocidas en el lenguaje hebreo
desde la antigüedad. Por ese motivo, no puede considerarse un lenguaje
criptográfico ya que la "clave" para cifrar descifrar es conocida e
inalterada."
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LIBERTAD VIGILADA
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España reconoce su presencia en ILETS
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[Extraído del libro "Libertad Vigilada", de Nacho García Mostazo, con
permiso del autor]
Segunda parte, capítulo 16:
El 10 de abril de 2002, José Luis Centella, diputado de
Izquierda Unida en el Congreso, presentó una pregunta parlamentaria al
Gobierno sobre ILETS y la participación española en este "seminario".
Centella afirmaba que, "según diversos informes del Parlamento Europeo,
España participa desde 1993 en reuniones internacionales de seguridad de
las telecomunicaciones denominadas ILETS" y aseguraba que "el Congreso
de los Diputados, hasta el momento, no ha tenido conocimiento alguno de
tales encuentros", pese a que habían "asistido representantes del Reino
de España", por lo que pedía al Ejecutivo que explicara su implicación
concreta en ILETS. [1]
La respuesta tardó casi dos meses en llegar. Lleva fecha del 7
de junio de 2002, aunque no se publicó en el Boletín Oficial de las
Cortes Generales hasta el 1 de julio. El Ejecutivo afirmaba, intentando
quitarle importancia, que "ILETS es una reunión informal en la cual
participan, desde el año 1993 y por invitación, policías de los países
de la Unión Europea y terceros países, y en la que se trata la
problemática de la interceptación legal de los nuevos sistemas de
telecomunicaciones". En concreto, "acuden funcionarios del Cuerpo
Nacional de Policía especialistas en materia de telecomunicaciones e
interceptación legal de las mismas". En cuanto a la participación
española, el Gobierno matizaba afirmando que "están representadas las
agencias invitadas, no los distintos países". [2]
A continuación, explicaba que, "dentro del seminario, existe un
Comité Técnico Permanente (STC) y un Grupo de Trabajo de Política y
Legislación (LPWG), cuyos trabajos se centran en la puesta en común de
los desarrollos nacionales en el ámbito general de la interceptación de
las comunicaciones, tanto desde el punto de vista de las soluciones
técnicas, como en materia de legislación. Asimismo, estos grupos están
en permanente comunicación con las agencias de normalización europeas
ETSEI (Instituto Europeo de Normalización de las Telecomunicaciones) y
estadounidense CALEA (Acta de Asistencia en Comunicaciones para las
Agencias de Interceptación en Estados Unidos), donde se trata de
defender posiciones en común, como puede ser la Resolución del Consejo
de 17 de enero de 1995 sobre la interceptación legal de las
telecomunicaciones". El Ejecutivo se refería a la Resolución del Consejo
que adoptó el documento "IUR 1.0" elaborado por ILETS. Como se ha
mencionado, este documento se aprobó en secreto el 17 de enero de 1995,
pero no se publicó en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas
hasta pasados 22 meses, el 4 de noviembre de 1996. [3]
Centella también preguntaba si se había celebrado alguna reunión
de ILETS en España, a lo que el Gobierno contestó que "en España no ha
tenido lugar ninguna reunión de ILETS como tal pero, en octubre de 1998,
se reunieron en Madrid, en instalaciones de la Dirección General de la
Policía, los dos Grupos de Trabajo anteriormente mencionados", lo cual
venía a confirmar lo revelado por Duncan Campbell sobre la reunión en
Madrid para preparar la revisión del documento "IUR 1.0". En su
respuesta, el Ejecutivo también explicaba que estos encuentros
"constituyen una herramienta más del trabajo para la mejora de la
eficacia en la función policial. Por ello, se intenta participar en
todas las reuniones donde se traten temas de interés para la labor
policial al efecto de estar perfectamente informados de los avances
técnicos y legislativos a nivel mundial". En cuanto a la necesidad
manifestada por el diputado de Izquierda Unida para que el Gobierno
mantenga informado al Parlamento sobre estas cuestiones, la respuesta
fue contundente: "Su celebración no está sujeta a especiales requisitos
en cuanto a comunicaciones [...], ni en cuanto al suministro de
información que proceda a los organismos institucionales que la
demanden."
Por último, José Luis Centella preguntó sobre la adaptación de
las resoluciones adoptadas en ILETS a la legislación española. Aunque el
Gobierno ya había mencionado la Resolución del Consejo de la Unión
Europea del 17 de enero de 1995, amplió esta información detallando cuál
es el procedimiento habitual que se sigue: "Los temas tratados se llevan
al Consejo Europeo a través de los Grupos de Trabajo de Cooperación
Policial, a los que pertenecen muchos de los representantes de las
agencias que acuden a ILETS." Así pues, el Ejecutivo estaba revelando
que los funcionarios de los Grupos de Trabajo de Cooperación Policial en
la Unión Europea, que son quienes redactan los informes "ENFOPOL", son
los mismos empleados públicos que también acuden a las reuniones de
ILETS, lo cual es especialmente importante para la investigación que nos
ocupa, ya que confirma la relación directa del FBI y la NSA en la
redacción de los documentos aprobados por las instituciones de la UE.
Pero de todas las preguntas formuladas por el diputado de
Izquierda Unida, el Gobierno sólo dejó una sin contestar: ¿Quién
organiza estos encuentros? Gracias al Parlamento Europeo podemos saber
que ILETS fue una idea del FBI en colaboración con la NSA. En su
respuesta, el Ejecutivo sí explicó que los funcionarios policiales
acuden a ILETS "por invitación" y en compañía de sus homólogos de otros
Estados de la Unión Europea y de "terceros países", pero no especificó
de qué países y, sobre todo, no dijo que la idea partió de Estados
Unidos, la nación responsable de la mayor red global de interceptación
de las comunicaciones. Es posible que ese dato no tuviera demasiada
relevancia para el Gobierno español, aunque también podríamos pensar que
prefirió ocultarlo, quizá por su, cada vez más, creciente "amistad" con
Norteamérica.
[1]. Documento 184/027764. Pregunta escrita al Gobierno. Boletín
Oficial de las Cortes Generales. Serie D, número 342, de 24 de abril de
2002. P. 44.
[2] Documento 184/027764. Respuesta escrita del Gobierno.
Boletín Oficial de las Cortes Generales. Serie D, número 381, de 1 de
julio de 2002. Pp. 128 y 129.
[3]. NOTA: Hemos respetado la cita literal del Gobierno, aunque
comete varios errores graves en ese párrafo. Cuando se refiere a CALEA,
el Ejecutivo se equivoca porque ese término se refiere a la Ley de
Asistencia en Comunicaciones para los Cuerpos de Seguridad
norteamericanos, no a una agencia estatal de normalización en Estados
Unidos. Asimismo, cuando cita a la agencia europea ETSEI, probablemente
se trate de una equivocación en la transcripción, pero el acrónimo
correcto es ETSI (European Telecommunications Standards Institute).
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(c) Arturo Quirantes 2008.
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